"El hábitat natural para tu mente enferma"


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Publicado en diciembre 14th, 2019 | por Marcos Gendre

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ABBA, los años mágicos (IV)

La publicación de ‘Super Trouper’ coincidió con la publicación del single que ponía nombre al álbum, un nuevo hito en su discografía y su último número uno en la lista de ventas de singles británica. Pero exhibiciones como ‘Super Truper’ no hicieron más que avivar la saña con la que la crítica anglosajona seguía tratando a los suecos. A lo largo de las críticas de su nuevo LP, se podían encontrar definiciones de pura pedantería como “música empalagosa y tediosa”. “Eso ya no nos molesta”, dice Benny, “especialmente porque millones de personas en todo el mundo siguen comprando nuestra música. Servimos a nuestro cliente, el único que decide lo que es bueno o malo. Creo que es algo frustrante escuchar que, después de haber pasado un año entero trabajando muy duro en un nuevo álbum, no has hecho un esfuerzo. Pero incluso aprendimos a vivir con comentarios de este tipo”

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“Nuestros sueños más salvajes se han hecho realidad”, continúa Benny. “No tenemos nada más que demostrar. Tenemos dinero más que suficiente para pasar el resto de nuestras vidas en la jubilación. Pero tienes que tener un objetivo en la vida. De lo contrario te marchitarás. Por un tiempo, pensamos en dejar Suecia porque la carga fiscal se elevó demasiado. Pero, a pesar de todo, nos quedaremos en Suecia. Suecia es un país hermoso y también tenemos que pensar en nuestro futuro. Hemos encontrado una solución al problema. Evitamos impuestos al invertir todo el dinero que ganamos”.

Pero esto no siempre funciona para mejor. Recientemente, invirtieron millones en petróleo crudo. Pero luego los precios cayeron repentinamente y ABBA sufrió el golpe. Con una frialdad como la de J.R. en ‘Dallas’, Björn minimiza su mala suerte: “No es un gran problema. Nos gestionaremos bien sin este desastre petrolero”.

Más allá de los aspectos económicos que rodeaban cualquier lanzamiento o decisión que tomaba el grupo, entre los cortes de ‘Super Trouper’ se encuentra “Lay All Your Love on Me”.

 

Para esta ocasión, con la esperanza de que su base electro cuajara en la música dominante de los clubs nocturnos ingleses y norteamericanos, el grupo decidió publicarla en un doce pulgadas, con remezclas apropiadas para dicho ambiente. A pesar de su formato inusual para un grupo como ABBA, escalaron hasta el séptimo puesto de las ventas de singles inglesas. Aunque más relevante fue el hecho de convertirse en el maxi single más vendido de la historia hasta 1981, año de su publicación. Curiosamente, la historia de cómo ‘Lay All Your Love on Me’ se convirtió en un estandarte de las noches gais tuvo su origen en Canada, donde un misterioso remix de la canción se hizo tremendamente famoso, lo cual impulsó a su publicación en julio de 1981. Curiosamente, una canción a la que Stig y el grupo no le veían el potencial suficiente… “La escuchamos durante días, pero nuestra decisión unánime seguía siendo la misma: no creíamos que fuera lo suficientemente fuerte como para lanzarla de single. Probablemente, toda esta clase de canciones podrían ocupar una posición en las listas, pero nuestra reputación se ha vuelto más importante que un éxito con el que no estamos completamente satisfechos. De ninguna manera, queremos engañar a los fans”.

Sólo dos años antes, ABBA habían dejado claro que sus aptitudes para marcar tendencia dentro de la pista de baile no hacían más que crecer, y de la que venían siendo los reyes desde la segunda mitad de los setenta. La razón, ‘Gimme! Gimme! Gimme! (A Man After Midnight)’, de la que Madonna tomó su base musical como sample de ‘Hung Up’. Seguramente, el último gran hit de la Ciccone.

SIEMPRE EN BUSCA DE LA PERFECCIÓN

La meticulosidad con la que que ABBA y su grupo de ayudantes se tomaban las labores creativas rayaba lo inverosímil. Al igual que los Beatles del 66 en adelante o el genio loco de Brian Wilson, la verdadera fábrica de sueños del grupo no se encontraba sobre el escenario, sino en sus estudios de grabación. Desde allí, se podían pasar tantas horas como fueran necesarias para un simple arreglo de fondo o limar una línea vocal hasta su degustación ideal. Música y letras se cocinaban desde sus  estudios, situados en Estocolmo. Para ello, “al componer una canción hay dos procesos diferentes. El primero se basa en que la música viene primero y la letra, después. A veces la música nos dice de lo que tenemos que hablar… He escrito una o dos canciones en mi vida y no eran buenas”, dice Benny. “Es algo maravilloso tener esa música y sólo tener que abrirte a ella y que sea lo que tenga que ser”, prosigue Björn. “Muy a menudo las imágenes o las palabras salen solas de tu cabeza. Es un milagro, es fantástico”.

 

Pero para poder completar la ecuación resulta imposible obviar la labor de Michael B. Tretow, de quien Benny reconoce no poder “explicar qué interruptores tiene que lograr un técnico para crear algo que estoy buscando. Pero Micke lo entiende de inmediato. Para él, “un phaser suena como un escuadrón de bombarderos antes de su aterrizaje. Un expansor suena como un castor animado que se muele los dientes y un compresor como un alce que trota a través de un pantano”, a lo que Björn sentencia: “Mucha gente piensa que nuestro éxito es el resultado de usar una ingeniería superior. Por supuesto, seríamos idiotas si no hiciéramos uso de ello. Pero al final somos los que hacemos la música, incluso cuando proviene de un sintetizador”.

Tretow era como Geoff Emerick para los Beatles: el hombre que materializaba los sonidos más diferentes que se pasaban por la quijotera de Benny y compañía. Como su tan característico sonido de guitarra cristalino y, al mismo tiempo, inducido por una tensión pasional arrebatadora. “Siempre trato de colocar el amplificador de guitarra eléctrica en una sala diferente, si el estudio tiene acceso a una sala de almacenamiento o algo así”, explica Tretow. “Creo que para obtener un sonido verdaderamente alto debes tocar fuerte y, literalmente, dejar que el sonido llene la sala. Utilizo un micrófono de primer plano delante del amplificador y un Omni en la habitación para recoger ventanas ruidosas y similares. Así es como se puede controlar la cantidad de fugas en los micrófonos de ambiente, cerrando o abriendo la puerta. Sin embargo, si el estudio no está equipado con una sala separada para la guitarra, normalmente se repiten las partes de la guitarra en el estudio cuando finaliza la sesión. El micrófono de la sala casi seguramente tendrá un carácter potente, por lo que se le da un ecualización bastante pesada. A veces también uso el MXR Flanger en este micrófono para obtener un sonido de ‘canto’, pero el micrófono del amplificador siempre se corta. Por lo general, estos serán los modelos U47 o quizás una buena dinámica para el amplificador y un condensador para la sala”.

En base a las soluciones abrigadas por Tretow, Benny podía ampliar su gama de registros a la hora de escoger el cromatismo que le pedían las canciones. “Al principio, pasaba mis días en un pequeño cubículo en las oficinas de Polar Music en Östermalm, una sala muy pequeña con un piano, una silla y una guitarra”, comenta Benny. “Allí tocábamos y cantábamos con letras ficticias en inglés hasta que luego aparecía una pequeña idea en verso, bucles de melodía, y tocábamos con diferentes ritmos y estilos. A veces, tomábamos una canción conocida y decíamos que queríamos “este” estilo, y por eso la tocamos. Y ahora parece extraño: está bien tal como está, algo, algo nuevo de la nada, del aire. Es muy difícil de explicar”.

“Era raro que llegara una canción terminada de una vez. En vez de eso, tal vez encontrábamos algo y pensábamos: ‘Sí, hay algo ahí que no es estúpido, ¿qué diablos es eso?’. A partir de ese punto,tratábamos de desarrollar la idea. A veces no llegábamos a ninguna parte. Pero si la idea era suficientemente buena, la guardábamos en nuestras cabezas. Por lo tanto, recolectábamos cosas que no estaban escritas, sino que sólo aparecían porque eran buenas y valía la pena recordar. Podrían ser utilizadas para otra cosa más adelante. Podríamos encontrar un puente, un coro en otro lugar y después de dos años el verso. ¡Al menos el 95% de lo que salió era basura! Esa es la parte más importante del proceso creativo, aclarar que no fue algo agradable. Otros grupos tal vez trabajaron con un margen del 50%. Nosotros no. Nosotros, y Benny era casi peor que yo, estábamos decididos a no bajar el listón nunca. Estábamos tras esa gran emoción, la sensación de extrema felicidad de que teníamos algo verdaderamente bueno. ¡Así que desechábamos sin piedad la basura! Éramos perfeccionistas. Lo dábamos todo hasta que estábamos completamente satisfechos. A día de hoy, puedo defender cada uno de nuestros álbumes, excepto posiblemente el primero, que se creó a la carrera después de nuestro gran avance tras el Festival de la Canción de Eurovisión en Brighton”.

El 5% que ABBA decidió mostrar al mundo fue sobre lo que millones de personas han podido montar la banda sonora de su vida. Un menú que con su trayectoria hasta ‘Super Trouper’ ya tendrían más que suficiente donde escoger. Sin embargo, a pesar de su progresiva caída en las listas de ventas, nos tenían preparados ‘The Visitors’, un regalo despedida que, a la postre, se tradujo en su álbum más redondo de principio a fin.

 

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