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Publicado en febrero 11th, 2014 | por Marcos Gendre

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Colin Newman: “A-Z” (Beggars Banquet, 1980)

Colin Newman fotoA día de hoy, aún no se ha calibrado en su justa medida la importancia de Colin Newman en el devenir de la música popular de los últimos 35 años. Líder de los imprescindibles Wire, la banda más inteligente e innovadora del punk británico, en su eclosión a finales de los ’70 -ahí queda para el recuerdo la trilogía imbatible y en constante progresión conformada por Pink Flag (Harvest, 1977), Chairs Missing (Harvest, 1978) y 154 (Harvest, 1979)-, tras ganarse el cielo a las primeras de cambio, Newman comenzará su carrera en solitario a partir del paréntesis tomado por Wire en 1979.

Espoleado por la compañía de discos a buscar una supuesta viabilidad más comercial -ahí está el gancho irresistible de “Order For Order” o “Not Me”, dos de los mejores cortes jamás compuestos por Newman-; sin embargo, lo que al final nos encontraremos a lo largo de este LP será la lógica continuación al trío de obras maestras con las que arrancó su carrera al frente de la banda madre. De esta manera, Newman se lanzará en un uso providencial de los sintetizadores, como elemento vertebrador del cuerpo sonoro del álbum, logrando resultados de sorprendente ambivalencia entre experimentación y concreción pop.

Arquitecto de un expansivo sonido panorámico, donde la influencia de Eno se hace bastante evidente -“Seconds To Last”-, Newman se dedicará a pintar una amalgama de diferentes atmósferas: unas abruptas -“Troisieme” y “B”-; y otras más relajadas, ensambladas por pequeños descubrimientos -“Image”, sirve como un revelador antecedente de los geniales Eyeless In Gaza-.

Convivencia de contrarios en armonía milimétrica, estamos ante una obra mutante -“S-s-s-s star eyes”- , imprevisible -“The Classic Remains”, una de mis favoritas, es como un vals del futuro interpretado por una horda de androides caníbales- y, al mismo tiempo, tremendamente directa -“But no” o “I’ve waited Ages”-. Todo un hito.

Trabajo compuesto por una infinidad de piezas y hallazgos, A-Z (Beggars Banquet, 1980) es un  puzzle con dimensiones de mural, donde se confunden punk, rock, pop, tecno y vanguardia con naturalidad desarmante. Ante semejante artefacto, la figura de Newman no hace sino transcender en toda su esencia como una de las más inquietas, brillantes, claras e influyentes de la historia de la música popular. Y si no, qué me cuenten lo que habría sido de Mission Of Burma, Gang Of Four, R.E.M. o Big Black sin sus discos.

 Como apunte personal, y para acabar de recomendar esta obra arrebatadora, no me queda más remedio que mencionar dos de mis canciones favoritas, y que a seguro que siempre estarán en mi soundtrack particular: El pop anfetamínico de “& Jury” y el punk-pop rugoso de “Don’t Bring Reminders”. Inagotable es quedarse corto.

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2 Responses to Colin Newman: “A-Z” (Beggars Banquet, 1980)

  1. montse says:

    Inagotable cousin!!! la música servida negro sobre blanco y aliñada de tu puño y letra. Transmutaciones sonoras promiscuas que nos das a conocer para que todas podamos degustar… ummmm una delicia xxx

  2. Marcos Gendre says:

    Sí, es uno de esos discos que hacen que hierva la sangre ante toda la morralla que te intentan vender por ahí. Es delito que joyas como ésta se queden en la habitación de los trastos viejos.

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