"El hábitat natural para tu mente enferma"


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Publicado en junio 2nd, 2017 | por Rubén Sánchez

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El Drácula Negro

blacula-921218780-largeEn 1972 tiene lugar el estreno de Las Noches Rojas de Harlem (Shaft, 1972). Lo que en principio parece una película más, aunque con una estética muy particular por su proliferación de pelos a lo afro, pantalones acampanados y protagonistas de raza negra, supone el pistoletazo de salida para lo que se dio a conocer como Blaxploitation. Para algunos cine de baja calidad, para otros puro divertimento con un encanto diferente, pero lo cierto es que el Blaxploitation creció durante la época y poco a poco comenzó a extender sus tentáculos.

Tarde o temprano tenía que llegar el momento en el que el fenómeno acechase el cine de terror, un género que siempre ha sido bastante rentable, nos ha dejado joyas de las buenas y de las malas y que resultaba muy suculento para hincarle el diente poniéndole una película afro. La posibilidad variaba entre crear nuevos mitos de terror o retorcer alguno ya conocido y a esperar el resultado… y llegó, y tanto que llegó el momento en el que el vampiro más famoso de la historia del cine se encontró con un rey africano, le hincó el diente y nació Drácula Negro (Blacula, 1972) de William Crain.

Pues sí, escena inicial con Mamuwalde, William Marshall, y su mujer Luva, Vonetta McGee, en el caserón de Drácula. Mamuwalde busca la ayuda del conde para detener el tráfico de esclavos en África, y lo que obtiene a cambio es pitorreo por su parte y un buen mordisco en la yugular para terminar vampirizado. Lo esperado.

Mamuwalde se levanta de su tumba unos cientos de años después, le han crecido las patillas, le han crecido las cejas y los colmillos, claro. Pero seguro que los dientes os pasarán desapercibidos ante el sublime espectáculo que representan las cejas. No sé quién fue el fenómeno que decidió que las cejas se alargasen hasta el infinito, pero le estaremos agradecidos de por vida.

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Después Mamuwalde se encuentra con la reencarnación de Luva, similar a lo ocurrido en la novela original de Bram Stoker, y entonces sí que ya la tenemos liada porque Mamuwalde es muy macho, pero también hombre de una sola mujer y no acepta un no por respuesta. Así que nos tocará ración de sustos de baratillo y música Rythm & Blues, que no pegaría ni con cola en una película de terror… salvo en esta, claro.

La recepción y las críticas fueron bipolares, muy positivas y muy negativas, dividiéndose entre los que le vieron la gracia al engendro y quienes lo consideraban simplemente eso: un engendro. Su mayor legado fue el ser el germen de otros títulos similares que llegaron después, tratando de imitar el éxito de esta cinta.

No es la mejor película que hayamos podido ver, ni siquiera la más rara, pero tampoco es la peor y tiene ese encanto del Blaxploitation.

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