"El hábitat natural para tu mente enferma"


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Publicado en febrero 24th, 2015 | por Carmen Viñolo

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Entrevista a Marta Momblant: feminismo aquí y ahora

Con su obra dramática Resposta a Cartes Impertinents (Arola Editors, 2013) Marta Momblant Ribas se adentra en las realidades y problemáticas de la mujer hoy en día. Mujer-trabajadora, mujer-estudiante, mujer-procreadora, mujer-discriminada, mujer-emancipada. A partir del brillante y esclarecedor texto de Maria Aurèlia Campany, Cartes impertinents de dona a dona, que gracias a Momblant revive y adquiere un nuevo relieve, la autora aborda una inquietante cuestión: si bien se ha recorrido un trecho considerable en lo que a emancipación se refiere, ¿dónde nos encontramos ahora las mujeres?, o más bien dicho, ¿dónde hemos ido a parar?

Hemos ido a parar a un circulo vicioso corrosivo en el que nos mordemos nuestra propia cola sin tregua. Y estamos tan atrapadas en él, que la gran mayoría, a menudo, ni tan solo podemos ser conscientes del tipo de ingeniosa trampa en la que hemos caído, produciéndonos gran desconcierto y tal desgaste vital que nos nubla cualquier percepción de otra realidad posible.

Si bien se ha recorrido un trecho considerable por lo que a emancipación en términos generales se refiere, la nueva ubicación tiene graves fisuras y el emplazamiento donde nos encontramos hoy, a principios del siglo XXI, es engañoso. Sobretodo, si el objetivo final es tener en cuenta todos los factores femeninos y todas las fases de las que estamos compuestas las mujeres.

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Marta Momblant

Llegué a Londres bastante joven en el otoño de 1995. Para entonces -aunque todavía estaba en formación académica- ya había dirigido montajes en compañías profesionales en Barcelona y en otras ciudades españolas y ya había tenido que enfrentarme con numerosas situaciones en el ámbito socio-profesional a la hora de presentar proyectos de dirección y creación escénica o de defenderlos. Por aquel entonces las mujeres eran actrices. En Barcelona -siendo ésta siempre una ciudad moderna y avanzada en muchos sentidos respecto a las del resto de la Península Ibérica- apenas se habían erigido directoras. Por suerte hoy en día ya no es así, pero como bien es sabido, éste ha sido otro de tantos roles de exclusividad masculina durante tiempo inmemorial.  Entre los años 1989 y 1995 que yo ya empecé a desarrollarme con mucha determinación en la dirección escénica y la dramaturgia desinteresándome por completo de la interpretación escénica como profesión, fue una opción bastante incomprendida. Y aún más tratándose en mi caso de una jovencita que se desarrolló atractiva. Podría contar varias anécdotas muy significativas -con gente que todavía está hoy en el mundo de la gestión escénica- respecto a la falta de consideración que tuvo mi decisión a la hora de plantear mi trayectoria. Así que cuando llegué a Londres con 25 años, y empecé a relacionarme con el mundo escénico y con los directores artísticos de los teatros de la ciudad, tuve la rara y absolutamente novedosa sensación de sentirme tratada por primera vez en mi vida como una artista, una creadora escénica, un individuo, no exclusivamente una mujer a la que su apariencia física -no solo por poseer más o menos belleza, sino por el hecho de “ser mujer”- eclipsa cualquier otro posible vestigio de interés o talento para el mundo profesional. Siempre agradeceré a Londres y su comunidad -allí, además mis trabajos tuvieron muy buena acogida y éxito- este hecho de trato “de normalidad” ya que fue determinante para construir mi confianza artística y profesional. Allí se me escuchaba, no sólo se me miraba. Cuando retorné a Barcelona, me sentí mucho más establecida en mi propia condición, como artista, sí, pero sobretodo como individuo. Con eso, creo que respondo sobradamente a la pregunta sobre las diferencias entre ambos países, desafortunadamente.

- En el prólogo de tu libro mencionas que fue Carme Sansa quien te habló por primera vez de las Cartes de Maria Aurèlia en un ensayo. ¿Cómo fue este primer contacto con la obra de Capmany?

Me fascinó.

Carme Sansa, gran actriz además de activista social y femenina de fuerza poderosa, había sido discípula y amiga personal de María Aurèlia Capmany. Ella me regaló el ejemplar en el cual yo empecé a encarame con las cartas. Su lectura fue para mí el encuentro de todos los razonamientos -desmenuzados, coherentes-, los paradigmas -sociales, humanos-, que con total visión desde todos los ángulos posibles podía considerarse el ente femenino. El desglose de las realidades femeninas heredadas que tanto había estado persiguiendo a lo largo de mi vida y a mi paso por las distintas sociedades. Fue revelador. Y además, ¡con qué humor! Por todas esa razones valoré trazar un puente histórico desde donde ella lo dejaba, es decir, la conjunción de todos los personajes femeninos a los que ella da voz narrada -epistolar- en su obra, con todos los míos propios, personajes dramatizados, a través de diálogos, monólogos y situaciones con sus conflictos.

9788494203527- El proceso de gestación de Resposta a Cartes Impertinents ha sido largo. Tuviste la primera idea en 2004 y su publicación llega a finales de 2013, diez años después.

Yo propuse la idea al Teatre Nacional de Catalunya en el 2004 para trabajarla en proceso, haciendo el tipo de ejercicio de creación que en inglés se denomina Devise si se trata de trabajo dramático-escénico, o work in progres si está aplicado a todo proceso creativo en general y para ser desarrollado.

No partí, al principio, de la idea de escribir yo la dramaturgia. En realidad estaba dispuesta a tener en la sala de ensayo a uno/una o incluso a un número indefinido de dramaturgas y dramaturgos para ir desarrollando las cartas de Maria Aurèlia y las entrevistas que yo ya había recogido de manera intuitiva barajando el tema de la mujer y su realidad socio-laboral -recopilada en Londres y en  largas estancias de viajes por Asia, sobretodo la India, que había realizado en años anteriores…-. Pero no pareció ser un buen momento para el TNC esa primavera del 2004 llevar a cabo ese proyecto aunque la idea de entrada sí que fue bien recibida. Después, el tema no pareció ser más una idea que pudiera satisfacer los intereses del teatro… Y yo, en el 2005, ya había tomado la decisión de escoger -como la grandísima mayoría de las mujeres, de una manera u otra, debemos todavía hacer- ante la opción de desarrollar vida profesional o crianza: paraba mi trayectoria escénica temporalmente para centrarme en el cuidado de mis tres hijos -el último nacía aquel mismo año-. La idea era poder compaginar ese tiempo de reclusión con mi trabajo en la escritura, dramaturgia pero también narrativa.

Así llegué al año 2008 en el que ya me sentí suficientemente preparada para escribir yo misma la dramaturgia que no había dejado de tomar formas y voces en el interior de mi cabeza y en montones de apuntes que había ido tomando durante esos años, y a raíz de la subvención que me otorgó el EDAC, (antes del CONca) de la Generalitat de Catalunya, pude disponer de un tiempo precioso para escribir el desarrollo de la idea completa y pude trabajar en muy buenas condiciones. Luego vino el intento de llevarla a escena en tiempos de crisis: intento que fue fallido. Y, finalmente a partir del 2012, Arola Editores se ofreció hacerse cargo de su publicación. Y pasaron dos años más hasta que se ha materializado y la hemos podido presentar en La Seca-Espai Brosa de Barcelona el pasado 4 de marzo del 2014. Ha sido un largo y costo recorrido. Pero ha valido la pena luchar por él.

- Me ha interesado mucho la puesta en escena del texto. Introduces títeres, autómatas, así como elementos colosales como rampas, atriles o una motocicleta. Se aprecia la total libertad con la que has trabajado, no sólo dejando de lado la sombra amenazadora del presupuesto, sino dejando volar la imaginación.

Esta fue una gran oportunidad para mí para, teniendo la ida clara de qué quería comunicar y cómo quería desarrollar el pensamiento de Maria Aurèlia  con el mío propio -compendio, como he dicho, de todas la mujeres con las que me había encontrado y a las que ya había hecho entrevistas sobre el tema, tanto en Londres como en el estado español-, de ponerme ante el papel en blanco, sin presiones de presupuesto o de espacio predeterminado -como suele ocurrir cuando ya desde sólo la idea embrionaria tienes un destino donde materializar tu proyecto, como me había sucedido hasta aquel momento con todos mis montajes y dramaturgias, para los que tienes que supeditare a eso mismo: metros cuadrados de espacio escénico, escenario convencional o no convencional, ajustarse a un presupuesto que determina el número de personajes o el de interpretes… Esta vez fue pensar en “grande”, tomar conciencia absoluta de mi libertad y dejar que volara sin contemplaciones.

Me ha producido mucha satisfacción y creo que es una experiencia que hay que realizar de vez en cuando a lo largo de una trayectoria en dramaturgia, por propia salubridad creativa y por propio redescubrimiento de uno mismo y del oficio que se está desarrollando, aún a riesgo de saber que quizás ese proyecto acabe siendo irrealizable. Sobre el papel también lo también compartir. Y al menos lo has realizado en tu imaginación, donde es perfecto.

- Tu texto es una obra de realidades de la mujer en la actualidad, de las que sobresale la problemática de cómo conciliar la vida laboral con la vida familiar, lo que la Maestra de Ceremonias denomina “El Problema”.

¡Es “El problema”! Ciertamente las mujeres, por suerte, hemos conquistado, de más o de menos, puestos sociales que nuestras abuelas, y en muchos ámbitos socio-económicos actuales, incluso nuestras madres, no podían ni soñar. Pero a la vez, debemos seguir procreando a merced de la pura ley de supervivencia de la propia especie, y ésta es una realidad fisio-biológica (es la anécdota dramática que vehicula Resposota a Cartes Impertients). Pero no solamente no se ha resuelto cabalmente este binomio si no que las tendencias de simultaneidad que se han impuesto hasta ahora, durante las últimas décadas, van en absoluto detrimento de las mujeres, de su calidad de vida y en perjuicio de su dignidad como individuas, siendo esto extensivo en cualquier ámbito socio-economico. Hay todavía -y hablamos sólo del mundo occidental y por comparación, dentro su magnitud- realmente muy pocos focos sociales donde el hombre esté empezando a tomar primera conciencia que se trata de un “problema” por compartir. Y aún compartiéndolo, sigue sin estar bien resuelto dentro de la logística de nuestra sociedad en su día a día, ni en el diseño de nuestra vida moderna, ya que el individualismo prima y la concepción de un núcleo con descendencia (vivir en familia, en cualquiera de sus modalidades) es un concepto antagónico a esa individualidad en la que nos hemos crecido como sociedad.

Y me preocupa, de cara a las generaciones venideras, por ejemplo, cómo deberíamos enseñar, formar, qué herramientas ofrecerles a nuestros hijos e hijas para cuando les llegue a ellos el momento adulto de saber vivir con todos los factores que ofrece el desarrollo de una personalidad. No sé cómo vamos a solucionarlo.

Marta Momblant Ribas- Apunts per Resposta a Cartes  Impertinents

Cartel promocional del espectáculo literario en torno a “Resposta a cartes Impertinents”.

- Uno de los personajes más interesantes es el de la Dona Bomber (mujer bombero) que, de hecho, nunca llega a ser bombero. Se trata de una mujer que en un momento de su vida siente la llamada del instinto maternal. La sigue y se convierte en toda una experiencia vital y casi orgiástica, en la que se siente totalmente plena, ya sea durante el embarazo, como durante la crianza. Decide tener un hijo tras otro hasta que la naturaleza diga “basta”. Pero la realidad es cruda y la familia no puede mantenerse con un único sueldo, el del marido. Por lo que ella no tiene más remedio que ligarse las trompas. Se trata de una figura realmente trágica.

La realidad de esta mujer icono es una realidad que provoca vergüenza ajena a finales del SXX, principios del XXI.

Dentro de la anécdota teatral, este personaje en el momento en que empieza a programar su vida, tal y como le ha marcado el entorno social y cultural en el que se ha ido reconociendo como una mujer con posibilidades para realizarse, desea hacer una profesión destacada y de riesgo, decide ser bombero, en este caso, puesto que la sociedad moderna, en principio, le ofrece los canales para que lo pruebe (prepararse físicamente, hacer las oposiciones y plantearse superar pruebas muy exigentes… Nadie, hoy en día, “le impide” que lo pruebe. Pero en un momento determinado de su vida, la llamada de la maternidad se le impone. Y lo hace aún sin ella haberlo planeado o previsto, puesto que su mente y su formación las había encarrilado realmente hacia otra dirección. Y ésta es la primera parte de la tragedia: no estaba preparada para este sentimiento tan poderoso de maternidad y de crianza, el cual entra en contradicción directa con lo que ella había planeado -mente racional influenciada por el momento socio cultural que vive contra lo que su cuerpo le pide. Le exige, incluso-. Un hombre, por supuesto, en un caso así -como miles- no vive en contradicción. Debería ser posible, al menos,  poder compensar de diferentes maneras esta realidad tan absoluta.

La otra parte del sentimiento trágico de la protagonista, es que no se siente entendida por nadie, ya.

Hemos llegado a un punto en el que se comprende que una mujer quiera ser bombero, pero no se tolera que una mujer quiera desarrollar la crianza con plenitud. Y aún cuando entre nuestras iguales, parece que ya empieza a haber algún foco de rebelión y parece que se vuelva a apostar por un libre albedrío de expresión maternal, los factores sociales distan de apoyar este proceso, porque el estilo de vida contemporáneo te abruma, y porque continuamente estás obligada a escoger, y cualquiera que sea tu opción, al final se paga muy cara.

Parece que nos hayamos ido de un extremo al otro, y en ambos se niega una parte u otra fundamental del ser femenino.

Esto, aunque no guste ser escuchado, sigue siendo una problemática exclusivamente femenina que la otra parte del universo, el masculino, todavía no comparte.

- En la obra también se toca el tema del reconocimiento de las mujeres. Me ha sorprendido que de las mismas Cartes Impertinents de dona a dona se hayan realizado tan sólo dos ediciones, la primera en 1971 y la segunda en 1980. ¿Piensas que se debe a un tema intrínseco de las editoriales o a que el olvido becqueriano ronda más las publicaciones de mujeres que las de los hombres?

Ciertamente la autoría femenina de pensamiento tiene un mercado reducido al no ser expuesto con normalidad. Hay que tener presente que las editoriales siguen estando regentadas mayormente por hombres y a ellos las temáticas que los puedan dejar en mal lugar no les seduce a la hora de impulsarlas. A nadie le gusta que le digan, y mucho menos que le repitan, que su tan privilegiada situación entra en conflicto de intereses debido a su falta de responsabilidad.

No diré que se vete la reedición de trabajos como los de Maria Aurèlia Capmany, pero lo que está claro es que no se impulsan.

Y aún con todo, debo decir que en el caso de la edición de Resposta a Cartes Impertinents, ha sido una excepción que realmente hay que agradecer a Arola Editores, pues la dirección de la editorial es masculina y ellos, ambos hermanos Arola, estimaban mucho la figura y el legado de Capmany.

- ¿Veremos pronto Resposta a Cartes Impertinents en escena?

Se trata de una propuesta escénica de gran formato en la que para representarla íntegra y con todo el detalle del viaje evolutivo a través de las Cartes y sus Respostes, se precisan un mínimo de 15 actores -doce mujeres y tres hombres- y cinco Títeres/Autómatas. Cuando yo concebí la propuesta en el 2004 eran tiempos de abundancia y cuando la escribí, en el 2008, aún todavía… Pero para entonces, era yo quien no podía ponerme a trabajar para impulsar su proyección en una puesta en escena de gran producción porque estaba totalmente inmersa en la crianza de mis tres hijos y sentí que todavía eran demasiado pequeños para desentenderme de ellos y lanzarme a las aventuras/desventuras de promover una producción escénica de estas características. Teniendo la experiencia de que no en todos los espacios teatrales del circuito profesional, este tema, de la manera y en la profundidad en que yo lo he tratado, resultara cómodo a la hora de abrirme las puertas de par en par.

Después, y hasta ahora, ha sido muy complicado -imposible, de hecho- plantear una propuesta de estas dimensiones en cualquier parte, y hablo siempre desde un baremo económico enteramente profesional, está claro -y no me refiero a pagar grandes caches para estrellatos, no, hablo de simple y llanamente compensar y remunerar el trabajo de un equipo de profesionales: interpretes, equipo de diseño, equipo de dirección, equipo de escenario…

En diversas ocasiones me habían pedido que realizara una reducción. De hecho, se podría incluso montar por “piezas”, es decir, escogiendo sólo alguna de las escenas o algunos grupos de escenas, como es el caso de la escena que arriba comentábamos de La Dona Bomber, la cual, ya preparé en su momento para  realizarla independiente para que formara parte de una muestra de micro teatro, por ejemplo.

Y finalmente, sí que hubo un día a principios del 2013 en que yo me sentí preparada para llevar a cabo una reducción coherente, que en realidad, ha acabado siendo, en términos de pensamiento inherente, un “después de” Resposta a Cartes Impertinents, ya que va más allá de todo lo planteado en Resposta; en el nuevo texto, Amb Ulls Propis (Con ojos propios) las protagonistas toman decisiones drásticas respecto a sus roles establecidos por el trayecto social a las que habían sido asignadas, hay mucha rebeldía. Yo he llegado a considerar esta pieza una obra nueva e independiente en mi inventario de trabajos aunque lleva por título el mismo que una de las escenas de Resposta… y contiene una única carta de Maria Aurèlia Capmany, la misma que contiene la escena de su mismo título. Amb Ulls Propis se publicó inmediatamente que la escribí -en el 2013, ¡un año antes que Resposta…, incluso! en la Revista de Teatro Digital Cientifico Unversitario Episkenion (en el nº 1) que des de la Universidad de Valencia dirige Josep Lluís Sirera-. Amb Ulls Propis la escribí para cuatro actores: tres mujeres y un hombre; llevo desde entonces intentado conseguir una producción para ponerla en escena. Y sigue siendo muy difícil en estos momentos plantearse una producción propia no comercial. Aún así, tengo previsto realizar su traducción al castellano en breve.

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El Contraverí, una obra de Rosa Victòria Gras, presentada en la muestra Novembre Vaca 2014 con dramaturgia y dirección de Marta Momblant

- ¿Podrías hablarnos de tus próximos proyectos?

Recientemente formo parte de la Asociación de Creadoras Escénicas Projecte Vaca y justo en la pasada XV Muestra de Teatro del Novembre Vaca que celebran cada año en Barcelona, tuve ocasión de estrenar un montaje de la autora octogenaria Rosa Victòria Gras, a quien, a pesar de la calidad – ¡y modernidad!- de sus textos, no la había estrenado nadie. Yo me puse en contacto con ella y deseando desarrollar un proyecto escénico de uno de sus textos, El Contraverí (El contraveneno) quedamos de acuerdo. Y he realizado una dramaturgia, una adaptación, bajo mi propia creación e imaginario escénico. Ha sido un trabajo de experimentación muy potente, de gran riesgo pero muy satisfactorio, porque además hemos mantenido relación con la autora durante todo el proceso y hemos podido ir haciendo crecer lo que primero era apenas una intuición escénica mía en lo que ha acabado siendo una propuesta para un espectáculo completo libre de etiquetas: tres actrices camaleónicas y, de nuevo, títeres, que en este caso, la artista plástica Núria Mestres ha diseñado especialmente para este proyecto: deslumbrantes títeres de papel.

El Contraverí, son cinco pedacitos de Historia que vividos desde las mujeres que los han protagonizado, distan mucho de la lectura que a lo largo de los siglos se nos ha hecho asumir. En mi dramaturgia he querido trazar como denominador común entre las historias: la relación entre manipuladores y manipulados: quienes a lo largo de los tiempos son capaces de manipular, frente a los que, sin otro remedio, han sido siempre manipulados. En estos momentos estoy en pleno proceso de probar de reponer el montaje en programación regular y seguir desarrollando el proceso de experimentación que diseñé para la propuesta primera.

Por otro lado estoy también trabajando en la escritura de dos de mis próximos textos teatrales originales.

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