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Publicado en junio 1st, 2018 | por Marcos Gendre

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Exile On Main Street. Los beneficios de la decadencia (III)

TUMBLING DICE, PARTO DOLOROSO

Una de las primeras canciones rescatadas para las sesiones de ‘Exile on Main Street’ fue ‘Sweet Virginia’.“No recuerdo si ésa fue la primera”, dice Richards. “Algo así va más allá de mi fantástica memoria. Pero recuerdo que Mick tenía ‘Sweet Virginia’ preparada y lista para hacerla. Tengo la sensación de que la habíamos estado tocando en sesiones anteriores. Tal vez en ‘Sticky Fingers’, o algo así. De manera que fue un trabajo en progresión”.

Otra de esas canciones que fue recogida del pasado reciente y maleada dentro de la naturaleza ancestral del disco fue ‘Good Time Women”, reconvertida para la ocasión como ‘Tumbling Dice’. “Sé que la hicimos muy temprano, en Francia, porque recuerdo el tiempo que hacía”, dice Richards. “La idea básica, así como se puede escuchar en ‘Good Time Women’, ya estaba allí. Pero tomó un tiempo para que se convirtiera en ‘Tumbling Dice’. Estábamos atrapados en la búsqueda de un buen gancho lírico para ir con este gran riff, así que la dejamos un poco en suspenso. Y luego creo que a Mick se le ocurrió el título, ‘Tumbling Dice’, aunque puede que se le viniera a la cabeza gracias a otra persona”.

“La grabación de ‘Tumbling Dice’ se prolongó durante unas dos semanas”, recuerda Johns. “Contaba con 40 ó 50 bobinas de cinta. Fue muy difícil conseguir juntar a todos en la misma habitación al mismo tiempo y además de buen humor. El arreglo de la canción estaba cambiando mucho. Fue difícil conseguir un groove. Probamos en varios formatos diferentes. Recuerdo a Keith sentado en su silla tocando el estribillo una y otra vez durante dos o tres horas, sin moverse. Eso ocurrió la tarde antes de que tuviéramos una de nuestras visitas habituales. Yo estaba tratando de atrapar la parte hipnótica de la vibración. Keith era implacable. Podías pensar que habías conseguido una gran toma, pero era Keith quien tenía que decir: ‘Sí, eso es todo’. La música corría. Al final tuvimos una muy buena toma hasta que llegó la ruptura de la canción . Charlie tuvo un ligero bloqueo mental en la sección de la ruptura y el outro, así que hicimos una sección de edición donde Jimmy Miller tocaba el final. Sugerí que dobláramos los tambores. Y Charlie dijo: ‘Bueno, nunca lo había hecho así antes’. Le dije: ‘Vamos a darte una oportunidad para que lo consigas aunar todo’. Así que tocó los tambores de doble pista hasta la ruptura y luego Jimmy Miller dobló sus tambores en el final. Y así una y otra vez. Creo que ‘Rocks Off’ también llevó un poco de tiempo. No fue tanto que trabajáramos durante 12 horas y no tuviéramos nada para demostrarlo. El problema era conseguir juntar a todos en la habitación al mismo tiempo, dispuestos a trabajar sin ningún tipo de distracción”.

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La focalización tan específica en ‘Tumbling Dice’ provocó que vivieran un calvario de su paso de la grabación a la mezcla. Así como lo recuerda Johns. “ ‘Tumbling Dice’ se prolongó durante siglos’, comenta Johns. “Cuando Mick volvió de París por primera vez, parecía feliz con el sonido logrado. Pero Keith se sentó en las escaleras y estuvo allí durante 12 horas sin levantarse de su silla, tocando el riff una y otra vez. Más adelante, hubo una noche, a las cuatro o las cinco de la mañana, en la que Keith me dijo: ‘Déjame escuchar esa toma de nuevo’. Y se inclina mientras la cinta está sonando. Yo pensé: ‘Genial. Eso es. Ya es el final de la noche, ya me puedo largar de aquí’. Así que vuelvo a mi lugar, adonde estaba yo alojado en la villa, junto al trompetista y arreglista Jim Price. Fue algo bastante espeluznante. Te lo cuento: después de media hora en coche, cuando ya estoy de camino por la puerta principal, el teléfono empieza a sonar. Lo cojo y es Keith, que me dice: ‘Bien, será mejor que regreses aquí, porque ya tengo la parte de la guitarra. ¡Vuelve!’. Y volví a las seis de la mañana. Cuando llegué, Keith tocó el contrapunto con la guitarra de ‘Tumbling Dice’, que era otra pista de Telecaster, una segunda pista rítmica. Todo salió a la luz y dimos con el acabado necesario. Ésa fue una de mis canciones favoritas. Keith solía dormir con sus guitarras”.

“La de ‘Tumbling Dice’ fue una mezcla muy atareada. Era muy difícil de mezclar. Intenté mezclarla un par de veces en Sunset Sound, y no funcionó. En la última tanda, Mick [Jagger] me llamó y me dijo: ‘Vente, no podemos superar tus mezclas’. Acabé mezclando otras doce canciones en una sesión maratoniana. Sólo pude dejar el stand para echar una meada y regresar a la habitación. Y eso fue todo. Por alguna razón traje ‘Tumbling Dice’ y la cosa empezó a funcionar. A veces sucede así”.

29965_392729390778_10664530778_4582429_4487825_nUna de las interpretaciones más curiosas de las realizadas por Mick Jagger en ‘Exile on Main Street” proviene de su vocalización en ‘Casino Boogie’. Entrecortada, sincopada, Jagger recita las letras con gatillo fácil, como si se tratara de una sucesión ingente de cuñas publicitarias. “Creo que cuando nos pusimos con ‘Casino Boogie’, Mick y yo nos miramos y simplemente no podía pensar en otro concepto o idea lírica para la canción”, recuerda Richards. En ese momento Richards recordó a otro gran artista drogadicto, el novelista William Burroughs; precisamente, uno de las tantas visitas que tuvieron los Stones en la Riviera Francesa. “Le dije a Mick: ¿Sabes cómo hizo Bill Burroughs esa cosa del cut-up, mediante la que él cortaba las palabras de un libro o periódico y luego trataba de ordenarlas?’. Así es como hicimos las letras de ‘Casino Boogie’. Y ésa fue la mayor influencia que Bill Burroughs tuvo en los Rolling Stones”.

Escuchando ‘Exile on Main Street’ de cabo a rabo, queda de manifiesto el destino de ‘Tumbling Dice’: ser el single estrella. Y más, después de haber tenido que hacer más de 150 tomas de la canción… De hecho, a pesar del lustre cegador contenido entre los surcos de este doble LP, no había ningún corte con las hechuras para hit de ‘Tumbling Dice’. Sin embargo, “Creo que éste es el primer álbum en el que no terníamos un single de 45 [rpm single] claro”, dice Richards. “Escogimos algunos singles, pero todo estaba hecho para lo que estaba destinado. Un álbum. Por supuesto, cuando salió por primera vez, las ventas no estuvieron a la altura. Pero después de seis o nueve meses, en cuanto la gente se metió en el disco, las ventas mejoraron”.

UN MALDITO DISCO DOBLE

El desbordante caudal de música arremolinado en las sesiones de ‘Exile on Main Street’ derivó en un hecho no planeado de antemano: la posibilidad de que acabara siendo un doble LP.“Que los Beatles ya lo hubieran hecho anteriormente, probablemente, nos dio una idea del tipo: ‘Oh, hay un precedente’”, dice Richards. “Pero pensamos que si hubiéramos intentado condensar todo este trabajo en un solo álbum, cuando se tratara de cortarlo, nadie podría estar de acuerdo en qué canciones habría que desechar. Después de un rato, Mick y yo nos miramos y dijimos: ‘Esto es imposible. ¿Qué tal uno doble? Esto es una pieza en sí misma. Sólo por el lugar y la forma en la que fue grabado, va a ser algo único. Asentimos los unos a los otros y nos dijimos: ‘Vamos a por ello’. Lo cual fue un infierno para la compañía discográfica: ‘Aw, el público odia los discos dobles, y todo eso’. Pero insistimos”.

“Sólo desde el punto de vista de contener tanta música, mezclar un álbum doble era diferente de mezclar uno solo. Así que íbamos hacia territorio inexplorado. Mick [Jagger] y yo cruzamos nuestras miradas y nos dijimos: ‘¿Cuántas canciones más hay que hacer?’, por así decirlo. Pero no puedo recordar que fuera tan difícil. Creo que intimamos tanto con las pistas que el simple hecho de escuchar los overdubs y la mezcla acabó de poner la guinda en el pastel. Lo recuerdo como un par de semanas muy felices. Estábamos todos en lo más alto. Jimmy Miller, todos nosotros, todos sabíamos lo que estábamos haciendo. Era sólo cuestión de ver cómo dejar todo en su lugar. Era una de esas cosas raras: una mezcla de sensaciones perfecta”.

La misma libertad cromática que ofrecía el brutal despliegue musical contenido entre las cuatro caras de vinilo ofreció a los Stones la posibilidad de concentrar un sinfín de variables provenientes de su principal fuente alimenticia: los orígentes de la canción americana. Country, folk, blues, góspel, rhythm & blues, rock & roll, honky tonk, en ‘Exile on Main Street’, los Stones se enfrentaron a sus influencias, las miraron frente a frente y las superaron en su propio terreno. Muddy Waters, Bo Diddley, todos y cada uno de los maestros fueron superados por unos Stones más blasfemos que nunca, aunque en esta ocasión por medio de la saludable soberbia de sus actos. Richards “Para nosotros, unos chicos ingleses, pasar el rato viendo a esos chicos tocar música en América fue como un sueño hecho realidad. Nos empapábamos como esponjas dondequiera que pudiéramos encontrar algo que nos llamase la atención: el sur de Chicago, Nueva Orleans, etc.”.

51C+gWmshuL._SX335_BO1,204,203,200_Ejemplos como ‘Sweet Virginia’,  ‘Ventilator Blues’ o el blues esquelético que vertebra ‘Shake Your Hip’ resultan elocuentes. Es más, la percusión tribal de esta última invoca más un rito ante lo desconocido que un revival de las raíces. Los Stones habían hecho un pacto con el diablo en ‘Sympathy for the Devil’, pero en ‘Exile on Main Street’ ellos eran el demonio invocado para postergar la criatura rock, una que se erigió como una gran sombra ante todo acto nuevo estilo musical en el que se aventuraron después de tamaña demostración de poderío. Definitivamente, la atalaya desde la que poder otear con mayor facilidad los puntos cardinales de una especie musical en sí misma: el rock stoniano. Y, sin ‘Exile on Main Street’, esta misión jamás podría haber sido consumada con la misma majestuosidad y contundencia.

La publicación de ‘Exile on Main Street’ se convirtió en la excusa ideal para que, después de dos largos años, los Stones volvieran a la cuna del rock & roll.“No he hecho planes definitivos para el próximo año”, comentaba Jagger para Melody Maker en 1972. “Es difícil tomar decisiones porque todo depende del grupo. Pero el 3 de junio comenzamos nuestra primera gira americana en dos años”.

 “Ni siquiera estoy pensando en esta gira”, explicaba Richards para Rolling Stone en 1972”; dice Keith, concentrándose en colorear círculos en un pedazo de papel con un lápiz de color amarillo que ha encontrado. “No tengo más que aparecer y estar allí. Ojalá podamos tocar en algunos lugares en los que no hayamos estado antes, como Kansas City. Sólo hemos estado en Memphis una vez. Estamos colgados en el mismo viejo circuito de ciudades, todo el tiempo. Tenemos una lista reducida de personas que nos gustaría llevar con nosotros, The Staples Singers, Joe Tex. Un viejo bluesman sería algo bueno, pero son tipos muy frágiles”.

Uno de los grandes tesoros que contenía la reedición de ‘Exile on Main Street’ fue ‘Plundered My Soul’, un corte para el que dieron el acabado final en 2009 con un invitado de excepción, Mick Taylor. “Sí, ésa era una de las canciones de Mick [Jagger]. Estaba entre los outtakes que tenían que estar terminados. En realidad, algunos de ellos ya estaban acabados. Pero a esta canción en particular le faltaba la parte vocal y la guitarra solista. Sólo tenía a Keith Richards, Bill Wyman y Charlie Watts tocándola. Así que me pidió que entrara en el estudio una tarde, por lo que toqué algo la guitarra durante tres o cuatro tomas. Creo que resultó bien”.

“No era un corte muy típico de ‘Exile on Main St.’, es sólo que fue grabada durante aquel período. La pista original era una especie de guitarra rítmica de Keith, el bajo de Bill Wyman y la batería de Charlie Watts, y es muy cruda. Pero sí, ésta fue la última canción que toqué con Mick [Jagger]”.

 

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