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Publicado en junio 30th, 2014 | por Marcos Gendre

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Hüsker Dü: “Warehouse: Songs and Stories” (Warner, 1987)

WarehouseMonumentales hasta el último suspiro, por desgracia, la inigualable trayectoria de Hüsker Dü siempre ha quedado catalizada por Zen Arcade (SST, 1984); sin duda, el disco más influyente del rock underground americano. Con semejante sombra a sus espaldas, Bob Mould, Grant Hart y Greg Norton trazarán una progresión inmaculada que les llevará de la intensidad cegadora que refulgía de New Day Rising (SST, 1985) hasta Warehouse: Songs And Stories (Warner, 1987),  su White Album particular (Parlophone, 1968). Sesiones marcadas por el terrible distanciamiento entre Mould y Hart, el último disco del mayestático trío  será grabado con cada uno por su lado. Este hecho provocará que el ambiente de las sesiones recuerde sobremanera a las vividas por los Fab Four por medio de su obra más discutida. Al igual que ocurrirá con los de Liverpool, el resultado final, lejos de ser un fracaso, será un fresco contrastado de todas las tensiones, aislamiento y, sobre todo, rivalidad entre dos personalidades tan abrumadoras como las de Hart y Mould.

Tras el relativo fracaso de Candy Apple Grey (Warner, 1986), la banda necesitaba un golpe de efecto. De este modo, Hüsker Dü afrontará Warehouse Hüsker Dü como  un doble LP monumental: una perfecta amplificación de la paleta neo rock psicodélica esgrimida a lo largo de su anterior ábum, o como perfectamente los definió Simon Reynolds: “Imagínate a The Jimi Hendrix Experience tocando el Younger Than Yesterday de The Byrds.” Ni más ni menos.

A pesar de pasar casi totalmente desapercibido, Warehouse es el disco de los de Minneapolis donde se encuentran más singles en potencia. O lo que es lo mismo, ¿Por qué R.E.M. sí y ellos no? Será porque los Hüsker Dü no tenían esa aura misteriosa sureña. En este sentido, Warehouse resulta modélico como ejemplo del juego de reflejos que R.E.M. y Hüsker Dü llevaban practicando desde la publicación de Zen Arcade -temas como ‘Pinks Turns To Blue’ o ‘Newest Industry’ recuerdan la adopción psicodélica de los de Athens en su contrastado libro de estilo post-punk-folk.

En su progresiva cabalgada hacia mundos más pop, la parte de Hüsker Dü proveniente de Bob Mould irá confluyendo cada vez más en la misma dirección de R.E.M. Cada uno en su propio estilo, Hüsker Dü y R.E.M. se caracterizarán por dar nueva energía al rock americano, dotarlo de una verdadera épica melódica, simbolizado en discos como éste y el propio Lifes Rich Pageant de los de Athens. De esta manera, escuchar baluartes del pop más intenso como ‘Standing In The Rain’, ‘Could You Be The One” o “Ice Cold Ice” – incluidos en este Warehouse - simbolizan esta meta común en las dos formaciones por dotar de nervio unas plantillas musicales que están muy por encima de los simples conceptos de power pop al uso. En este caso, un tema como ‘Visionary’ simboliza mejor que ningún otro este fin, no habiendo desentonado entre el repertorio de Lifes Rich Pageant, publicado sólo un año antes.

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Mould y Hart en plena faena.

Bocados de pop descomunal, de electricidad desatada, si bien Warehouse no está a la altura del binomio formado por Zen Arcade y New Day Rising (SST, 1985), sí que desprende la misma voluntad por exprimir las posibilidades sonoras, incluso más. Pruebas hay muchas, pero algunas son, sencillamente, un filón. No hay más que dejarse atrapar por la desintegración espectral al ralentí de ‘Back From Somewhere’, y que será adoptada por Sonic Youth al año siguiente en ‘Total Trash’. Otro punto y aparte viene de parte de la tensión devoradora generada en el amplificado post-punk marcial de ‘Tell You Why Tomorrow’. Más sorprendente, es la corriente de folk celta que impregna el asilvestrado rock tartamudo de ‘She Floated Away’. Respecto a ‘Turn It Around’, nos encontramos ante la sublimación total del power-pop melancólico de Big Star; por cierto, el clásico de Sugar, ‘Changes’, no es sino una atomización de esta joya. En cuanto a canciones como ‘It’s Not Peculiar’ y ‘No Reservations’, Mould le da una verticalidad ejemplar a la electricidad: las canciones se mecen a ritmo lento, pero sus punteos y riffs bajan y suben con tempestuosidad armónica por las paredes rítmicas. Sin embargo, el tema que se lleva la palma es ‘Up In The Air’. Escuchar esta canción significa salir disparado hacia una corriente ensoñadora de coros perdiéndose entre la atmósfera a la velocidad de la luz.

Uno de los mejores testamentos musicales entre los más grandes, tras Warehouse, Hüsker Dü intentarán grabar un disco nuevo, pero sus destinos ya estaban marcados en muy diferentes direcciones. Pero eso ya es otra historia de la que hablaremos en otra ocasión.

 

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