"El hábitat natural para tu mente enferma"


La cara B dol-husker-du-live-in-minneapolis-1985

Publicado en mayo 11th, 2019 | por Marcos Gendre

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New Day Rising: el amanecer de Hüsker Dü (V)

New Day Rising también funcionó como la constatación de la deriva cada vez más pop de Hart. Este hecho viene remarcado entre las costuras de sus canciones, que contienen su bifurcación particular de la “canción de amor”. Desde las contradicciones provocadas por las palabras guardadas en el cajón bajo llave de “If I Told You” a la poética richmaniana que recorre cada impulso de ‘Books About UFO’s’, Hart estaba ampliando de forma caleidoscópica multitud de enfoques para expresar su confusión rutinaria en las relaciones, ya fuera con otros hombres o mujeres.

Hart se expresaba en primera persona, en tercera persona o a través de los ojos de otros hombres. Su naturaleza pop crecía como un soufflé. Como efecto contrario, Mould rompía severamente con la inercia pop que emerge de las canciones “chico-chica” que, a primera vista, estaba escribiendo Hart. Mould rotaba sobre sí mismo continuamente, estaba plenamente sumergido en un viaje hacia los confines de sus sentimientos más soterrados. Dejarse caer en ’59 Times The Pain’ es como dejarse absorber por una gran llaga supurando. ¿Cómo puede concentrarse tanto odio dentro un solo cuerpo?

 Don’t want to live with myself

Can’t live with what goes on
All I see is the humiliation
I wish it was gone

Bob Mould: “No es que yo no me sienta enamorado, no tenga amor o no haga el amor. Es sólo una de esas cosas que han sido usadas en exceso dentro de la música popular, y se han trivializado. Todo, desde que la palabra ‘baby’ se introdujo en una canción de amor. Quiero decir, ¿puedes imaginarte a este hombre adulto haciendo el amor con una niña [baby] de dos años de edad? Entonces, se puede decir que los grupos han madurado, porque ya es “girl” -Hey, girl!-. A continuación, es cuando Neil Diamond canta: ‘Girl, you’ll be a woman soon’, [Chica, pronto serás una mujer]. A partir de esto, ya  es como: ‘¡Vamos abuela, vamos a rodar en el heno!’”.

“No es que el amor no sea una cosa maravillosa, pero es que no hay suficientes personas que hablen de ello en canciones que quieran decir algo”.

La dinámica provista para New Day Rising es idílica hasta ‘I Dont’ Know What You’re Talking About’. Cada una de las doce primeras canciones del disco está dotada de personalidad propia, son perfectas en su autonomía. La fusión de melodía, intensidad hiperbólica y contundencia atmosférica marida por acumulación. Sin embargo, en el tramo final se quiebra esta cadencia. El factor melódico ha sido suprimido y la impresión que muestra el trío final de cortes es el de estar cosido de forma antitética con el resto del conjunto. ‘How To Skin A Cat’ es una irrigación de post-punk disfuncional, ‘Whatcha Drinkin’ es la última canción eminentemente hardcore de toda la trayectoria del grupo y ‘Plans I Make’ se trata de un tornado “made in Mould”, donde la multiplicación de su Flying V alcanza cotas de intensidad centrifugada. Es como la última caída antes de bajhar el telón. Cualquiera de estas tres canciones se sostiene por sí sola, pero rompe la armonía de un disco hasta aquel momento, y a pesar de ciertos pegotes más visibles en la labor de Spot, colindando con la perfección. Incluso, un descarte, eminentemente hardcore, de Mould tan rotundo como ‘Erase Today’ se habría engarzado con mayor naturalidad con el resto del botín logrado para la ocasión.

LA INVASIÓN DEL NEW ROCK RISING

“Hüsker Dü podría ser la próxima mega sensación en romper desde la invasión estadounidense. Su nuevo single sugiere que es posible y esta noche su actuación confirmó que son más que capaces”

Dave Henderson, 1985

Finalmente, New Day Rising no fue el disco de pop “comercial” que muchos habían aventurado. Desde Suburban Voice, Al Quint lo enfocó con precisión clínica:

“No, éste no es el “disco de pop comercial” que se rumoreaba. Entonces, ¿qué es? Volvámonos abstractos por uno o dos minutos. Imaginaos grandes, y difusas, chispas púrpuras emanando en el aire, enormes flores de terciopelo que te envuelven la cabeza. Fuertes tambores y platillos en el aire dejando un rastro de vapor sónico. Armoniosas y, sin embargo, voces heterogéneas, hojas granuladas de guitarras deslizándose prístinas. Elementos de rock pop tensados a través de la máquinaria Hüsker, emergentes en el equilibrio perfecto entre el pop, la energía y el misticismo. ¿Lo tienes? ¿No?”

“Bueno, lo voy a elaborar. New Day Rising es un disco pop, pero es disco pop a lo Hüsker Dü. Las canciones, sin duda, contienen más ganchos que antes: el sentimiento descarado de ‘I Apologize’; la cadenciosa guitarra acústica de ‘Celebrated Summer’ y las 12 cuerdas cristalinas de ‘Perfect Example’. Ahí está también la acidez mística de ‘Girl Who Lives On Heaven Hill’, con un riff totalmente seductor y las letras oblicuas de Grant, además de ‘Terms  Of Psychic Warfare’ y una canción sobre una chica que lee libros sobre ovnis. Y, después de que el pop ha entrado por la garganta, llega un chupito abrasivo pero convincente de música”.

“‘How To Skin A Cat’ es una mezcla post-punk, ruidosa y experimental, que suena un poco como los Minutemen. ‘Watcha Drinking’es trash progresivo que se remonta unos años. Pero el blanco candente de la obliteración guitarrística es ‘Plans I Make’, nada menos que un delirio rabiosamente salvaje con líneas de guitarra ásperas, ¡LSD sobre speed! Me siento asombrado de cómo lo hacen, cómo crean música que emana tanta calidez, pero también entra por la garganta. Hüsker Dü están convocando el amanecer de un nuevo día para la música pop. Etiquétala, clasifícala, analízala, haz lo que quieras, pero escúchala: porque se trata de lo mejor que hay por ahí”.

Desde la plana mayor de la prensa musical, también se estaban haciendo eco de la ola Hüsker. La efervescencia del grupo no tenía freno, y su reciente retoño era celebrado desde la New Musical Express y Sounds como la continuación natural de la cirugía  severa ya aplicada por medio de Zen Arcade.

Don J. Watson, New Musical Express

“Estos tiempos en los que vivimos son tiempos rápidos. Algo amaneció con Hüsker Dü mucho antes de que New Day Rising hubiera vislumbrado la luz. Ellos mantienen un ritmo sin aliento, en ocasiones frenético, con todo su esfuerzo al máximo. A pesar de que rompen las barreras del sonido, nunca parecen romper las fronteras de su tierra natal. Hüsker Dü, como Sonic Youth, a su manera, o (por todas sus protestas malhumoradas) los Swans en lo suyo, son inevitablemente americanos. El polvo de sus orígenes del Medio-Oeste se presenta entre lo más profundo de los pliegues de cada acorde”.

“Resulta irónico, en estos días de pistoleros y cultura de palomitas, el renacimiento de la maldita estafa del sentimiento yanqui es tan pronunciada que la imagen del Medio-Oeste a través de Nuevo México debería tener atractivo. Incluso los que parecen más apátridas, de alguna manera, se sienten atraídos por los residuos de arena y psiques del hacinamiento que (en nuestras mentes, al menos) se han alterado un poco desde la época de Faulkner. Tupelo, el próximo LP de Nick Cave, muestra a nuestro exiliado preferido enterrándose todavía más adentro de los pueblos americanos. Pero, donde Cave siempre será el hombre desintegrado de Malcom Lowry, Hüsker Dü son como los vagabundos resentidos que viajan en los camiones que transitan en los libros de Sam Shepard; son más de por aquí. Su viaje, por todos sus detalles personales, es más externo”.

“Hüsker Dü son tres, pero es la gran guitarra del enorme Bob Mould lo que se agranda para rellenar su paisaje sonoro de pantalla ancha. El sonido de sus seis cuerdas tiene las mismas cualidades evocadoras de Ry Cooder. Pero, donde el sonido de Cooder es el sonido del desierto abrasado de Nuevo México, o del pantano de Luisiana, el de Mould es el remolino de granos de polvo de los espacios abiertos, donde las palabras son dispersas como cafés de carretera: traumas internos que estallan en el interior, mientras que los remolinos de arena de la bomba de gas bombea hacia el exterior”.

“A estas alturas, debe quedar claro que Mould no es un hombre leve, reforzando su ego con una cortina de fuego de su guitarra. Su sonido, por enorme, se siente como una extensión de sí mismo. Es grande, pero nunca grandioso. Su canto, más aún en New Day Rising que en su predecesor, Zen Arcade, a veces contiene el desafío estirpado del acorralado; otras veces, la extraña fragilidad de 16 toneladas de sensibilidad”.

“Por lo tanto, 59 veces el dolor, 100 veces la sensación de 100, 1000 veces el espacio. Éste es el gran país”.

Mientras, desde Sounds sentenciaban de forma categórica: “[Hüsker Dü es] el grupo rock norteamericano más excitante e importante desde los Ramones, cuya misión era ‘romper y mostrar la brecha entre la juventud moderna norteamericana y la imagen que se tiene de ella’”

La consolidación definitiva de Hüsker Dü a través de New Day Rising devino en una ampliación del interés en Europa por saber qué era ese fenómeno que estaba capitalizando el devenir del underground americano. Más allá del interés de las publicaciones británicas, Inglaterra necesitaba saber qué era lo que estaba pasando. En sus seis años de recorrido, Hüsker Dü aún no habían saltado el charco. Y ya no cabía más tiempo de espera. En 1985, se produjo el hecho que propició la colonialización del sonido Hüsker Dü al otro lado del Atlántico.

La cobertura recibida era totalmente impropia para una banda perteneciente a un sello independiente de hardcore americano. La prensa british estaba en aras de buscar una excusa que le permitiera ensanchar el campo de acción dentro de un circo pop que se estaba autoabasteciendo de un recliclado en masa de bandas cada vez más inanes. La época dorada del new pop había dejado paso a la cara menos interesante de los new romantics. Las anomalías -como Triffids, Go-Betweens y Felt- no eran vistas como posibles alternativas, y esto derivaba en una estandarización de perfiles y clichés en masa. La guerra Duran Duran Vs. Spanday Ballet, pero sobre todo la drástica despersonalización de bandas como The Human League o Simple Minds.

Si bien era cierto que el ciclón Smiths ya se había puesto en marcha y el indie británico estaba en pleno proceso de ebullición, no lo era menos que resultaba insuficiente para despertar nuevas vías de interés entre las audiencias british. El amigo americano hacía toc toc en la puerta. Aunque en este caso la sensación era la de un ciclón que iba a entrar a patadas, sin pedir permiso que valga. El “New Rock Rising”, descrito por Richard Cook desde New Musical Express, era tanto una necesidad como una realidad, y los Hüskers tenían a la prensa de su parte.

Richard Cook, New Musical Express

“Si tocaran por lo que aparentan, la música de Hüsker Dü sería una rock mastodóntico baboso, sin gracia, ni curvas o  belleza. […] Sin embargo, ellos están tocando el rock más magnífico de la Tierra”.

“No es, como yo me había temido de refilón, heavy metal para sibaritas [sic]. Es cierto que han descubierto una increíble mezcla entre lo primitivo y lo progresivo. Son como contundentes hombres de las cavernas, trastornados en calma, a la orden del recurso técnico. Sin embargo, la ferocidad exhaustiva de la música llega en un lenguaje que es poético, una expresión que se ejecuta en colores. “Celebrated Summer’ suena tan abrumadoramente hermosa en el disco que, si se tocara en directo de forma espumosa,  seguramente la destrozarían y arruinarían. En lugar de eso, casi resulta transcendente”.
“Llevó algo de tiempo enfocar sus casi 50 y tantos minutos en esta caverna sombría. El equipo prestado pudo haber contribuido a cierta incertidumbre, pero a mitad de camino hombres e instrumentos ya eran como uno solo. Este amargo aullido metálico es un sonido que parece verter literalmente sobre nuestros oídos un río resplandeciente de armonía salvaje. Sus canciones tienen los acordes más sublimes desde The Beatles, de los que robaron un ‘Ticket to Ride’ fulminante, y el tirón del material es magnético y misterioso.

Cada momento presagia un desastre. El batería despedaza su kit absurdamente, tratando de fijar el ataque torrencial de una guitarra que deja en evidencia a todos los  guitarristas punk que van caminó de un escenario. Las voces se asfixian al borde de un rugido indescifrable. Cantan estribillos encantadores -y sí, ¡cuentan con dos partes armónicas!-. Cuando golpean con un bombardeo tan bonito como ‘The Girl Who Lives On Heaven Hill’, la canción parece gritar a este tratamiento; pero ellos saben lo que están haciendo. Todo se aúna como tiene que hacerlo”.

“En la interminable tormenta de ‘Dreams Reocurring’ [sic], Hüsker Dü complacen sus pesadillas. Esto quiere decir que su incontenible feedback, destructor, es escalofriante. Pero sus cortas tomas, empalmadas en una falta de definición excelente, mantienen su verdadero yo. Podría ser ingenioso verlos como unos Buzzcocks maduros, enormes y desesperados, pero son mucho más. Así como Swans son el sonido del rock finalmente resquebrajándose, Hüsker Dü son el ruido del mismo sonido chocando de nuevo”.

 

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