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Publicado en febrero 1st, 2019 | por Marcos Gendre

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New Order en los 80. Sobreviviendo a Joy Division (II)

‘Blue Monday’ fue un éxito totalmente inesperado. De hecho, llegó a convertirse en el maxi-single más vendido de la historia. En sólo tres años, New Order habían pasado de ser los miembros de una banda anclada a los demonios internos de Ian Curtis a provocar un incendio en las pistas de baile de medio mundo. Su efecto llegó al punto de intimidar a Kraftwerk, que retrasaron la publicación de “Techno Pop” hasta 1986, rebautizado para la ocasión como Electric Café (Kling Klang, 1986). Los moldes tecno-disco con base hip-hop de ‘Blue Monday’ también llegaron a provocar la reacción de unos Pet Shop Boys prehistóricos, que en la búsqueda de su sonido ya habían compuesto ‘Keeping My Fingers Crossed’, un tema con similar tempo rítmico que ‘Blue Monday’. La reacción de Neil Tennant al escuchar ‘Blue Monday’ no deja lugar a la duda: “¡Maldita sea, se supone que somos nosotros los  que estamos haciendo esto!”[17].

Pero el proceso de ‘Blue Monday’ tuvo otro tipo de efectos colaterales. Para el diseño de la carpeta, Peter Saville se decidió por un troquelado que emulaba el contorno de un disquete de 5 ¼. Tal extravagancia típica de Factory generó una situación tan inusual como la que explica Peter Hook: “Factory lo vendió por una libra, pero costó 1,10 libras a causa de la cubierta, que tenía tres troquelados, todos individuales. […] Tony llegó a darnos uno de esos maravillosos premios de bronce para celebrar las 500.000 ventas, cuando lo que en realidad estábamos celebrando era una pérdida de 50.000 libras. ¡Algo así no podía ocurrir más que en Factory! Después rectificaron poniendo una portada normal, pero esto se produjo después de haber vendido ya una cantidad masiva de copias. Pero ésa era la manera en la que trabajaba Factory”[18].

Image-uploaded-from-iOSEl problema de la portada no fue sino una derivación de la utópica visión de Factory del negocio, del que abrazaban únicamente el perfil artístico. Nadie más que Tony Wilson podría haber dado el visto bueno a la cubierta diseñada por Saville, o gastarse dos semanas para una sesión de fotos destinada a la portada de un disco… Pero ése era el código distintivo de Factory, y así lo hicieron hasta que se cayó por su propia visión desnortada de lo que significaba trabajar con perspectiva comercial.

Dos meses después de la estampida inicial en los charts de ‘Blue Monday’, se publicó Power, Corruption & Lies (Factory, 1983), su segundo LP. Desde su misma portada, quedaba certificado el autoanonimato al que se aferraba el grupo. Ni foto de la banda, ni una identificación a primera vista que reflejase que se trataba de un disco de New Order. Esta estrategia estaba enfocada hacia una postura anti-rockista. ¿Culto a la personalidad? New Order quería encarrilar toda la atención hacia, única y exclusivamente, su música. Como buenos mancunianos, la parafernalia rock no era una opción viable.

Peter Hook: “Siempre he creído que la música tenía más que ver con motivar a la gente en sus vidas que con la imagen. Cuando vi a los Sex Pistols por primera vez, me enamoré de la música, no de la puta manera en que vestían”[19].

De hecho, la única ocasión en la que salen sus rostros en la portada de un disco es en Low-Life (Factory, 1985). New Order había heredado esta postura ya de sus tiempos en Joy Division. Y de la que también se ciñeron al propósito de no conceder entrevistas. Algo que llevaron a rajatabla durante años, hasta el punto de no dejarse ni fotografiar. Con esta actitud no sólo relocalizaron todo el interés hacia su música, sino que avanzaron la despersonalización de las primeras figuras de la música dance, que ya empezaban a cobrar importancia en la noche mancuniana.

Power, Corruption & Lies abrió el cerco a las refrescantes ideas sonoras que rondaban en el grupo. ‘586’ es una vesión más ciberdélica que ‘Blue Monday’. ‘Your Silent Face’ se expande en un cielo en suspensión a través de su decimonónico manto de sintes. ‘Leave Me Alone’ desafía de tú a tú a Joy Division. En la misma, las octavas del bajo de Hook se funden con un Sumner en lo más alto de su rango vocal. Los sentimientos en primerísimo primer plano. Una canción que podría ser de Joy Division, pero con la que logran precisamente el camino inverso. La rúbrica es el arranque de ‘Age Of Consent’. Nunca el bajo de Hook había sonado tan liviano, dibujando escalas altamente orgánicas. Las ventiscas de sintes suenan como silbidos de cuerdas.  Parece la versión soul de las fábricas de Mánchester. Fría y desangelada, pero al mismo tiempo con las tuberías rebosando borbotones de luz en un horizonte de sonido híper espacioso. Pero no sólo en lo instrumental se amplió el caleidoscopio de tonalidades.

Bernard Sumner: “Me gusta dejar caer bombas con mis letras. No se puede ser serio y pesado todo el tiempo. Todos somos personas profundamente superficiales”[20].

Bernard Sumner: “Bueno, cuando empezamos, trataba de escribir letras serias, y la cagué. Así que para el segundo LP me propuse escribir tal y cómo me sentía. Realmente no me importaba si las letras eran buenas o malas en este nuevo disco; por lo que me encontraba más relajado… Irónicamente, las canciones del segundo LP significan mucho para mí, debido a que son menos conscientes de sí mismas; en realidad, son más fieles a mí mismo. Esto mismo ocurre en ‘Your Silent Face’. Todo el mundo estaba pensando que se trataba de algo realmente hermoso, poético, sin propósito. Entonces pensé, ‘en lugar de tener algo bello, poético y sin propósito, puede ser que también tenga algo tonto, idiota, chabacano y sin sentido’. Un contraste absoluto con el resto. Incluso las rosas tienen espinas…”[21].

e&mm-new-order-85-11983 no sólo fue el gran año de New Order debido a ‘Blue Monday’ y Power, Corruption & Lies, sino también por su providencial viaje a New York. La influencia de la italo-disco que se podía palpar en ‘Blue Monday’ no fue más que el primer chispazo de lo que aún estaba por llegar. En aquella época, Arthur Baker era el nigromante de la música electro y New Order acabaron trabajando con él en un nuevo single, ‘Confusion’.

Los cuatro mancunianos abrazaron por completo la cultura disco y la adaptaron a su innegociable idiosincrasia. Pese a no derrochar la esencia de ritmo trepanador de ‘Blue Monday’, ‘Confusion’ es el prototipo de un nuevo ingrediente, el funk, en su dieta musical. Sin embargo, New Order no habían sido los primeros mancunianos en busca de un sonido en la gran urbe neoyorkina. En plenos 70, el DJ de Northern Soul Ian Levine, ya había tomado rumbo a la ciudad neoyorkina buscando una transfusión elemental en el Northern Soul que dominaba en los clubes de Mánchester.

Ian Levine: “De repente, la escena Northern se dividió en dos facciones: los puristas que iban a un club llamado Wigan Casino y querían escuchar el material de los sesenta y no querían saber nada de este nuevo material ‘disco’, y lo que estábamos haciendo nosotros en The Blackpool Mecca, que era pasar estos álbumes más disco. Eran más disco pero no en la dirección de esa basura estilo Silver Convention, sino soul hecho y derecho con un gustito a música disco. Quedé fascinado con estos discos y ahí fue cuando viajé a América y conocí a Tom Moulton. Después de 1975, en el Blackpool Mecca ya casi no se escuchaba nada que no fuera ‘disco neoyorquino’”[22].

Publicado en agosto de 1983, ‘Confusion’ confirmó a New Order como tecnófilos de pro. Al fin habían encontrado la aguja de su brújula.

 

[17] Barbero, F. Javier: Pet Shop Boys: plural, página 43.

[18] Nicolson, Barry: “New Order –How We Wrote ‘Blue Monday’”, NME. Traducción del autor.

[19] Nelson, Half: “Guitarras, paro, gladiolos, Margaret Thatcher: el pop independiente británico en los ochenta”, Teen Spirit: de viaje por el pop independiente,  páginas 164-165.

[20] Lester, Paul: “Touched by the hand of God”. Traducción del autor.

[21] Edge, Brian: New Order/Joy Division: pleasures and wayward distractions, página 88. Traducción del autor.

[22] Shapiro, Peter. La historia secreta del disco, página 80. Traducción de Agostina Marchi.

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