"El hábitat natural para tu mente enferma"


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Publicado en noviembre 13th, 2015 | por Marcos Gendre

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The Clash: “The Guns Of Brixton”

“¿Cuándo lleguen pegando patadas a tu puerta

¿Cómo vas a salir?

Con las manos en la cabeza

O en el gatillo de tu pistola”.

 

‘The Guns Of Brixton’ es sin duda la gran sorpresa de London Calling, la obra más redonda de The Clash. Compuesta por Simonon, él mismo explica sus altruistas motivaciones para sacarla adelante: “Me di cuenta de que cobrabas por componer, y yo no recibía nada por el diseño o la ropa, así que pensé: “Al carajo, me implicaré más en la música”. De ahí que compusiera “Guns Of Brixton”[1].

‘The Guns Of Brixton’ servirá también como símbolo de las cada vez más crecientes filias jamaicanas de la banda, y de las que Simonon era su máximo reflejo.

Paul Simonon: “Escribir canciones me suponía un problema porque siempre tocaba reggae, reggae, y más reggae, y no dominaba totalmente el instrumento. Aprendí unos cuantos acordes de guitarra viendo a los demás en el escenario, pensando que si aprendía algunas formas, una vez que tuviera ideas para las canciones, podría mostrarles cómo darles un toque más roquero, pero carecía del vocabulario musical necesario para hacerlo”[2].

Más allá del sustrato jamaicano de la canción, Simonon tenía otras intenciones cuando la compuso: “En realidad, pretendía que ‘Guns Of Brixton’ sonara más roquera, pero mi incapacidad musical hacía muy difícil comunicárselo a los demás”[3].

Para acabar de certificar el protagonismo principal de Simonon en ‘The Guns Of Brixton’, el solista final de la canción será él mismo. Aunque, “él era reticente a cantar la voz solista en un principio, Strummer señaló: “Son tus letras, así que tú las cantas”. El resto de la banda estaba de acuerdo. Simonon señala: “El micrófono para las voces estaba justo contra el panel de vidrio de la sala de control y sentado a dos pies detrás del panel estaba un tío americano de CBS. Esa es la razón por la que probablemente las voces salieron de la manera en que lo hicieron”[4].

Pero por lo que volverá a destacar el trabajo de Simonon para la ocasión vendrá a cuento de su trabajo a las cuatro cuerdas.

=paul-simonon

Paul Simonon

“Paul tenía tantas ganas de conseguir la línea de bajo de ‘Guns Of Brixton’ que “directamente  marcó las notas en los trastes de su bajo”, recuerda Bill Price. “Mientras estábamos trabajando en otras canciones, pasó todo el tiempo en el estudio limando la línea de bajo, hasta que estuviera perfecta. Paul era un tipo muy fácil de llevar. Tanto Mick como Joe eran muy afectuosos con él, y siempre estaban dispuestos a considerar sus sentimientos y puntos de vista. Él no causaba ningún problema en la parte instrumental, eso seguro. Eso sólo se daba si Mick decidía cogerle una de las partes de bajo o algo así”[5].

Efectivamente, la línea de Simonon alcanza una pulcritud tan medida en su ejecución que hasta llega a ser antagónica con la distorsión espacial del dub. Como un espejo en forma de tubería, todos los sonidos que se adentran en esta canción acaban chocando y reflejándose entre sí. Los efectos de guitarra golpean el cerebelo con saña jamaicana. Es como si las sombras del dub hubieran tomado conciencia de su condición e intentaran reencarnarse en un cuerpo nuevo, proverbialmente mutado. Así, Headon será básico para conseguir provocar esta sensación. La selva percusiva que genera en este tema parece que va haciendo explotar cada uno de los flashes sonoros que resuenan por todo este carnaval en blanco y negro. Porque los colores melódicos están completamente difuminados. Entre las partituras no nos vamos a encontrar con melodías cerradas ni puentes sólidos. Todo suena como un collage de pinceladas superpuestas al aire, flotando. No hay intención alguna de buscar un agarradero cognitivo en el oyente. The Clash se sumergen en el lado oscuro del dub para fundirse entre sus mismas sombras. Desintegran su sonido y nos lo ofrecen como en una película de Chris Marker pasada por un acelerador de partículas.

Esta misma disposición estructural de ‘The Guns Of Brixton’ nos lleva a toparnos con el reflejo más significativo de London Calling con la transfiguración dub que desde el post-punk habían llevado a límites de pura alquimia bandas como The Slits, Public Image Limited y The Pop Group. A pesar de que todas estas formaciones le habían dado una vuelta de tuerca más a las enseñanzas jamaicanas, ‘The Guns Of Brixton’ no deja de ser también un experimento en toda regla. Eso sí, a diferencia de obras tan visionarías como Metal Box (Virgin, 1979) -P.I.L.-, Y (Radar, 1979) -The Pop Group- o Cut (Island, 1979) -The Slits-, el tema de The Clash suena a hit instantáneo por los cuatro costados.

Si musicalmente Simonon demostró estar tocado directamente por las musas. En cuanto a las letras escritas para la ocasión, sorprende por qué no se había prodigado antes por estos menesteres. De una concreción visual aterradora, ‘The Guns Of Brixton’ trata la cuestión de la brutalidad policial. Lo que le llamó a empezar a escribir las letras fue la película The Harder They Come, de 1972. “Esa fue la inspiración inicial”, dijo a la Melody Maker en 1988. El protagonista de la película es el rude boy, Ivan, que se traslada del campo a Kingston para hacer fortuna. Se convierte en un cantante de reggae, pero también se mete en la delincuencia y la violencia, llegando a asesinar a un policía”.

“En la canción, la escena del crimen es en Brixton. Frases como “When they kick at your front door” [Cuando lleguen pegando patadas a tu puerta], “When the law break in” [Cuando la ley irrumpa], “Hands on your head” [Con las manos en la cabeza], “He feels like Ivan” [Se siente como Ivan] son todas referencias a la película. Su negocio con las drogas “The money feels good and his game is called surviving / But surely your time will come and you know it means no mercy / You’ll have to answer to the guns of Brixton are all” [El dinero sienta bien y su juego se llama supervivencia / Pero seguramente llegará tu hora / Sabes que eso significa que no hay cuartel / Pero tendréis que responder a las pistolas de Brixton] es un presagio de lo que está por venir”[6].

“Aunque fue criticada por algunos en el momento de su lanzamiento como un ejemplo de una fantasía irresponsable, ‘The Guns of Brixton’ ha demostrado ser muy fiel a la vida. En 1981, el alto desempleo y la tasa de crecimiento del crimen local habían creado una situación polvorín en Brixton. La policía respondió a principios de abril con la Operatión Swamp del ’81, una aplicación extrema de las leyes Sus[7], ya impopulares y polémicas. El 10 de abril de 1981, una multitud trató de intervenir en la detención de un joven negro en Railton Road. Se llamaron a los refuerzos, y al día siguiente la presencia policial aumentó en la zona, momento en el que se inició un motín a gran escala con la gente, incluso mediante el uso de bombas de gasolina, por primera vez en Inglaterra. Los disturbios de Brixton precedieron los grandes disturbios en todo el Reino Unido durante el verano, cuando estallaron las áreas predominantemente negras de la mayoría de las principales ciudades, incluyendo Handsworth en Birmingham, Toxteth en Liverpool, Southall en Londres, y Moss Side en Manchester. Junto con ‘Ghost Town’ de The Specials, ‘The Guns of Brixton’ se convirtió en un himno no oficial de esta inquietud: no era la banda sonora de una película, sino una banda sonora de la realidad, una realidad de larga duración. Cuatro años más tarde, el 28 de septiembre de 1985, hubo otro motín en Brixton, cuando la policía, yendo en busca de Michael Groce -del que sospechaban que poseía un arma de fuego-, irrumpió en la casa de su madre, Cherry, y accidentalmente le dispararon, paralizándola de cintura para abajo. Este hecho dio lugar a dos días de quemas y saqueos. Una semana más tarde se produjo un motín similar en Broadwater Farm Estate, en Tottenham”.

0Unknown“Una década más tarde, el 13 de diciembre de 1995, Wayne Douglas murió bajo custodia en la comisaría de Brixton. Lo que comenzó como una protesta pacífica pronto se convirtió en otro motín. Que la canción haya sido tantas veces versionada en los últimos años no puede atribuirse únicamente a la fascinación adolescente con su postura rebelde. De esta manera, para tratarse de una canción con un género tan específico, se ha traducido en una amplia variedad de estilos: punk, rock y versiones con un deje reggae, sí, pero también adaptaciones acústicas, Tex-Mex, hip-hop y en plan bossa nova. Para ser una canción tan específica en su ubicación geográfica, ésta también ha sido versionada por británicos, franceses, alemanes, polacos, italianos, estadounidenses, canadienses, argentinos, peruanos y artistas australianos. Y para ser una canción tan cargada de mitología personal, aún deja espacio suficiente para la reinterpretación. El tiempo ha dado la prueba definitiva: ‘The Guns of Brixton’ ha sido aceptada como una gran canción, no sólo una gran línea de bajo”[8].

Ya en otros ámbitos, la sombra de The Guns Of Brixton’ llegará hasta “George Pelecanos, un autor con una trayectoria caracterizada por dotar de banda sonora a sus novelas negras y usar la música para establecer la era y el estado de ánimo (y mostrar sus gustos eclécticos). En el libro Nick’s Trip (1994), el barman-PI Nick Stefanos pone una ‘copia desgastada’ de London Calling en el reproductor de cassette de la barra justo antes de que dos detectives reales le hagan una visita. ‘The Guns Of Brixton’ comienza a sonar. Se crea una confrontación. Uno de los policías, el detective Goloria pregunta qué disco es, y cuando llega la respuesta le dice a Nick: “Quita esa mierda”. Sólo para  establecerse firmemente como el no-bueno, él también hace un par de comentarios racistas. En un par de minutos, Nick le responderá de nuevo y será golpeado de refilón por el socio de Goloria. Un centenar de páginas más adelante se vivirá el inevitable tiroteo al estilo del Oeste salvaje”[9].

Fin al primer disco. Si London Calling, hubiese puesto el cierre a su trayecto en este mismo instante, ya estaríamos hablando de una obra sin parangón. Otra certeza es pensar que cualquier intento, de antemano, de que el segundo disco estuviera a la altura del primero, sería pensar en una quimera. Cómo no, si había una banda que no estaba dispuesta a engañar a sus seguidores, esa era The Clash. No hay más que cambiar de vinilo y seguir contagiándonos de la asimilación urgente de conceptos musicales por parte de cada uno de los miembros de la banda. Definitivamente, no hay tiempo ni posibilidad de defraudar.



[1] Joe Strummer, Mick Jones, Paul Simonon, Topper Headon: The Clash, página 239.

[2] Ibídem, página 234.

[3] Ibídem, página 239.

[4] Songfacts: ‘The Guns Of Brixton’. (Traducción del autor.)

[5] Gilbert, Pat: Passion is a fashion: the real story of The Clash, 2004, página 240. (Traducción del autor.)

[6] Karlsson Ross, Maria: Topics and language features on The Clash’s London Calling”, página 17. (Traducción del autor.)

[7] Esta ley permitía arrestar a los mendigos. Fue instaurada durante en Inglaterra y Gales durante la época de Margaret Thatcher.

[8] Gray, Marcus: “The afterlife of London Calling”, Route 19 Revisited. (Traducción del autor.)

[9] Ibídem. (Traducción del autor.)

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