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Publicado en enero 13th, 2018 | por Marcos Gendre

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The Go-Betweens, los gitanos del pop. “Spring Hill Fair” (I)

“Puedes ser un grupo bastante oscuro en el Reino Unido, y tu historia será contada. Está cada mes en los quioscos de prensa, mes tras mes. Aquí [en Australia] esto no es posible”.

Robert Forster

 

Al referirse a un disco como Spring Hill Fair siempre surge la idea del disco de transición. Sin embargo, el paso del tiempo ha acabado por redimensionar la envergadura de una obra cuya historia arranca desde la misma publicación de su anterior trabajo, Before Hollywood el cual había ratificado a los Go-Betweens como una confirmación a seguir. La prensa sembró un reguero de críticas más que favorable. Sin embargo, algo fallaba, La promoción del grupo no estaba dando resultado.

Grant McLenann: “Parece que no es fácil promocionar a un grupo con dos cantantes compositores; tampoco tenemos una imagen definida que mostrar en vídeo… Es algo parecido a lo que les pasa a XTC, por ejemplo”[1].

La elección del título del disco, Before Hollywood, comenzaba a tener connotaciones que estaban afectando directamente al desarrollo de los acontecimientos. Los Go-Betweens se estaban autoexcluyendo de Hollywood, la metáfora de residir entre la plana mayor del ruedo pop.

Robert Forster: “En Hollywood, hay dos tipos de actores. Están las estrellas, las piscinas, los clubs de fans y la presión. Toda la atención está sobre ellos. Luego están los actores de carácter, gente como Thomas Mitchell, Thelma Ritter, Ned Beatty. No tienen todas las cosas con las que cuentan las estrellas, pero hacen un cuerpo de trabajo que a menudo es mucho más importante, mucho más real, que el de las estrellas”.

 R-827902-1162924486.jpeg“Y en cuanto a los Go-Betweens, somos la gente con carácter. Por eso es por lo que me gustaría ser recordado”[2].

 Dentro de este tipo de grupos con perfil de secundario, si había una banda con la que los Go-Betweens compartían un buen número de características comunes, y los mismos Forster y McLennan se veían reflejados en su devenir, esos eran XTC. Al igual que los aussies, se trataba de una formación basada en una cabeza compositiva bicéfala que no ayudaba a reconocer su sonido a las primeras de cambio.

Si en el pasado esto no había sido un problema, sino un incentivo[3], en los años ’80 la indefinición no vendía en el mercado pop. McLennan y Forster eran como Joe Strummer y Mick Jones en The Clash: dos polos opuestos en su forma de canalizar su música. La perfección melódica contra la pasional aussie. El roce aterciopelado de la voz de McLennan contra el brote desgarbado de Forster. La fragilidad delineada en la figura de McLennan contra la pose verlaniana de Forster. Los dos estilos se complementaban por un juego de contrastes, pero un single de uno y luego el siguiente del otro generaba un halo irreconocible que no ayudaba a expandir su audiencia.

Justo antes de la publicación de Cattle And Cane, durante febrero de 1983, sucedió un hecho que influyó radicalmente en la trayectoria de la banda: la necesidad de McLennan por pasarse a las seis cuerdas. Algo que tampoco era nada nuevo para él.

Robert Forster: “Hizo un poco de guitarra en Send Me A Lullaby y tocó un montón de guitarras en Before Hollywood, además de tocar el bajo. Él estaba totalmente listo para más. Yo era más un tipo de guitarrista a lo Strummer. Y Grant tocaba todas las notas hacia abajo con las cuatro cuerdas. De manera que su forma de tocar la guitarra era mucho más melódica que la mía”[4].

Robert Forster: “Él era muy suave. Para hacer justicia al álbum [Before Hollywood], no habría sido suficiente si nos hubiéramos mantenido como una banda de tres piezas, tocáramos el álbum -hay un montón de teclado en él y se puede escuchar el doble de guitarras; se trata de dos personas diferentes que tocan la guitarra- y yo fuera el único [tocando la guitarra]. Él quería pasarse a la guitarra, sin duda”[5].

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Para cumplir los deseos de McLennan y Forster, la búsqueda trajo consigo la reaparición en sus vidas de un viejo conocido: Robert Vickers.

Robert Vickers: “Ya conocía a Robert y Grant muy bien antes de unirme a la banda. Teníamos gustos musicales muy similares, por lo que trabajar con ellos fue fácil. Me uní a la banda sabiendo que ellos eran los compositores. Por lo que yo podía concentrarme exclusivamente en los arreglos y transformarlos de la mejor manera posible”[6].

El final anunciado de su banda, The Colors, no fue sino la brújula que redireccionó sus pasos por pura inercia hacia los Go-Betweens. Otra razón de peso fue la cinta de maquetas de Before Hollywood que Vickers tuvo la oportunidad de escuchar.

Robert Vickers: “Yo había oído Send Me A Lullaby, que era muy bueno pero sin forma. Before Hollywood era genial, todo era muy sólido. [Peter Walsh] me dijo que estaban preocupados porque no serían capaces de hacer el álbum en vivo con justicia, por lo que estaban buscando algo más. Dijo que The Laughing Clowns también se encontraban en Londres en busca de un bajista, y él estaba pensando en llamar a los Laughing Clowns… Puede que incluso hubiera sugerido que yo llamara a los Go-Betweens”[7].

Finalmente, la banda pasó de trío a cuarteto, y McLennan cambió el bajo por las seis cuerdas. Este hecho fue definitivo en la mayor liviandad rítmica inoculada en sus próximos discos, especialmente el siguiente.

Vickers acabó por trasladarse a Londres, la resituada base de operaciones del grupo. La conmemoración de la llegada de Vickers como nuevo miembro de la banda fue inmortalizada por Clinton Walker, que fotografió a Vickers junto a McLennan, con este último portando el bajo como si de un trofeo se tratase.

Vickers llegó a los Go-Betweens con un propósito extra: ahondar en el perfil pop del grupo. Sin embargo, su entrada fue progresiva. Primeramente, su rol en el grupo se centró en foguearse en directo con ellos. Su bautizo se produjo el 16 de febrero de 1983. La ocasión, un concierto en el Rock Garden londinense. Más tarde, su aparición en el vídeo realizado para ‘Cattle And Cane’ sirvió como acto ceremonial definitivo. Vickers ya era un miembro de pleno derecho y no sólo un mero soporte rítmico del grupo para los directos.

La primera prueba física de la aportación de Vickers en el sonido, más matizado, del grupo se produce en noviembre de 1983 mediante la publicación del single Man O’ The Sand To Girl O’ Sea (Rough Trade, 1983).

En esta canción aflora el pulso, aunque tremendamente fluido, más rítmico que melódico de Vickers con el bajo. Su estilo se pliega con total facilidad a la cadencia imparable, repetitiva, de Morrison. Una base rítmica ha nacido. Forster y McLennan se sirven de la nueva lanzadera, mucho menos intrincada, más horizontal, para perfilar los relieves melódicos con una libertad de la que antes no disponían. En ‘Man O’ Sand To Girl O’ Sea’ las habilidades de McLennan y Forster con la guitarra explotan totalmente. El no tener que preocuparse por delinear el armazón rítmico les propulsa hacia descubrimientos tan fabulosos como el espectro hipnagógico de electricidad que emerge en el meridiano de la canción. Tal como bien lo define el periodista Jesús Llorente: “Como cuarteto los Go [Betweens] funcionan como una sola entidad: la entrada de Vickers agiliza y expande las posibilidades -Robert y Grant alternan o compaginan con soltura composición, instrumentos y voz-;  la concepción de su sonido explota definitivamente: sin necesidad de abandonar los límites de la geografía del pop y el rock, deconstruyen sus elementos, engarzándolos nuevamente con el preciosismo del orfebre; con la dedicación del devoto. El resultado tiene que ver con la alquimia: pequeñas grandes joyas para las que los adjetivos habituales no sirven ya. Los 24 kilates inician una carrera exponencial”[8].

 ‘Man O’ Sand To Girl O’ Sea’ también supone nuevo un punto de inflexión en las dotes letrísticas de Forster. El comienzo es brillante, en sólo dos líneas redefine el concepto de “canción de ruptura”.

I want you back, feel so sure of our love
I’ll write a song about us breaking up
[9]

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Robert Forster: “Es casi como si estuviera cantando acerca de haber escrito ‘Part Company’. Es una declaración muy audaz. Podría ser colocada en un cartel o algo así. Está invirtiendo el camino de cómo las personas normales hacen sus declaraciones de amor. ‘Te quiero para esto o aquello, te comparo con un día de verano’. Esa línea significa otra forma de decirlo, la invierte”[10].

Robert Forster: “Esto también es una manera de saber que la canción va a ser juguetona. Porque es una manera tan extravagante de empezar una canción que resulta difícil hacer el resto de la misma con el rostro serio. Y mucho de ello está dictado por la música, que cuenta con un riff de guitarra muy fuerte, como de canción rock. De modo que necesitaba algo que estuviera a punto de golpear a la gente justo entre los ojos. Estás tocando esa canción en directo delante de la gente y te lo imaginas en cierto modo. La banda bombea a distancia, caminas hasta el micrófono y uno tiene que cantar la primera línea. Tienes que contar con algo que coincida con eso. Tiene que ser una gran primera línea, y ésa es la que me vino a mí”[11].

Desgraciadamente para sus intereses, la publicación de Man O’ The Sand To Girl O’ Sea no tuvo la repercusión deseada. Desde Rough Trade contaban con que el grupo fuera capaz de disparar su carrera por medio este single, hasta el punto de que les llegaron a pedir que lo regrabaran de nuevo en agosto de 1983, tras no haber quedados satisfechos con las sesiones realizadas entre el 4 y 7 de mayo de aquel mismo año. A la nueva sesión añadieron otra composición de McLennan, ‘This Girl, Black Girl’, que sustituía a la edición original, que contaba con el también corte de McLennan ‘Newton Told Me’.

Sobre ‘This Girl, Black Girl’, suena como el verdadero tema titular del single. Al contrario que el lema que subyace entre la agresiva ejecución de ‘Man O’ The Sand To Girl O’ Sea’ -definida más tarde por Forster por la premisa ‘quememos esta tierra’-, la nueva cara B escogida para el single brota como el haz de belleza que surge tras el incendio provocado por Forster. No se entiende cómo ‘This Girl, Black Girl’ -quizá por su tono tan explícitamente colindando entre la bush ballad[12] y Bob Dylan- no acabó ocupando el puesto titular del single. McLennan le volvía a ganar la partida a Forster, aunque fuera desde la retaguardia. Hasta el punto que a día de hoy el recuerdo de su corte perdura más que el del tema de Forster.

El absurdo vivido con el cúmulo de decisiones tomadas para este single acabó por frustrar las intenciones de Rough Trade. Diagnóstico final: puesto 24 en los charts independientes de singles. Las consecuencias no se hicieron esperar: Man O’ The Sand To Girl O’ Sea fue el último disco publicado por la banda con Rough Trade.

Como en otras ocasiones, la marcada inflexión australiana de Forster fue más un impedimento que un rasgo exótico para los británicos. ‘Man O’ The Sand To Girl O’ Sea’ rezuma sangre aussie entre sus venas. No lo pueden disimular en ningún momento. Es como si The Birthday Party intentaran reciclarse en una criatura pop, pero no pudieran escapar de sus propias sombras.

Robert Forster: “Somos una banda muy australiana y tendemos a representar un punto de vista diferente, que probablemente piensan que es… (se ríe con sarcasmo) algo pintoresco. No recalcamos el ángulo australiano deliberadamente, pero obviamente resulta predominante en todo lo que hacemos”[13].

 Robert Forster: “Es curioso, pero hemos estado escuchando una cinta de vieja música australiana. Los Easybeats, Daddy Cool. Estamos pensando en hacer ‘Come Back Again’ cuando estemos de gira por Australia, ¡o, tal vez, incluso ‘Eagle Rock!’”[14].

 Robert Forster: “Mucha gente […] se refiere al sonido de la banda, y hay un barrido que probablemente incluye a los Tríffids. Ese tipo de sonido. Yo nunca pude responder a esta pregunta cuando me la hicieron en Munich en 1986 o en Oslo durante 1984. No obstante, estuve pensado en esto el otro día: había un casete que sonaba en el coche cuando iba conduciendo, y las dos primeras canciones eran de Vic Godard -una llamada ‘Johnny Thunders’ y la otra ‘The End Of Sorry People’-, que son canciones muy locuaces y divertidas con letras muy inteligentes. Las dos canciones siguientes de la cinta eran del grupo estadounidense The Jayhawks, dos pistas de Hollywood Town Hall, mi disco favorito de entre todos los que han hecho. Las letras eran de usar y tirar, de esas letras tan genéricas del country-rock, pero todo el sonido de las mismas era tan auténtico y cálido que pude pensar entre lo que se ve de elegancia en Vic Godard y el sentimiento de los Jayhawks -ya sabes América / Inglaterra- que se acaba filtrando. Creo que eso es algo muy de Australia, a lo que se añaden ingredientes australianos. Al menos para mí, la música australiana se mueve en algún lugar entre estos dos extremos”[15].

Robert Forster: “Creo que los estadounidenses y los australianos hacemos un montón de cosas de manera similar. Tenemos una gran cantidad de referencias culturales que coinciden. Hablamos el mismo idioma, todos hemos crecido con el rock & roll y contamos con esa conexión anglosajona”[16].

 


[1] Llorente, Jesús: “Hard On For Love: 38776 caracteres alrededor de The Go-Betweens”, Kool’ Zine, página 25.

[2] Jones, Brian: “Gypsies in the fairgrounds”, Juke, página 10. Traducción del autor.

 

[3] El caso más claro es el de los Beatles. Dentro del grupo de beatlemaníacos, siempre ha habido posiciones formadas: unas por la deriva Lennon y otras por la parte representada en McCartney. Estas diferencias no eran sino un incentivo más en las disputas entre los fans de una parte y de la otra.

[4] Garratt, John: “Between the stripes of that sunlight sound: an interview with the Go-Betweens”, Popmatters. Traducción del autor.

[5] Ibídem. Traducción del autor.

[6] Stratosphere Fanzine Music Zine: “My interview with Robert Vickers”, 24/09/2006. Traducción del autor.

[7] Nichols, David: The Go-Betweens, página 133. Traducción del autor.

[8] Llorente, Jesús: “Hard On For Love: 38.776 caracteres alrededor de The Go-Betweens”, Kool Zine’ Zine, página 25

[9] Quiero que vuelvas, me siento tan seguro de nuestro amor / Que escribiré una canción sobre nuestra ruptura.

[10] Keyes, J.Edward: “Robert Forster talks the early years of the Go-Betweens”, Wondering Sound. Traducción del autor.

[11] Ibídem. Traducción del autor.

[12] Se trata de un tipo de un tipo himno nacido a finales del siglo XVIII. Sus orígenes parten de los convictos ingleses, escoceses e irlandeses que poblaban las tierras australianas.

[13] Jones, Brian: “Gypsies in the fairgrounds”, Juke, página 10. Traducción del autor.

[14] Ibídem, página 10. Traducción del autor

[15] Garratt, John: “Between the stripes of that sunlight sound: an interview with the Go-Betweens”, Popmatters. Traducción del autor.

[16] Parks, Andres: “The Go-Betweens”, Skypscraper, 2004. Traducción del autor.

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