"El hábitat natural para tu mente enferma"


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Publicado en noviembre 3rd, 2014 | por Carmen Viñolo

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El país de los sueños: Twin Peaks*

De mayores creemos que entendemos las reglas, pero lo que ha pasado en realidad es que se nos ha reducido la imaginación”.

David Lynch

La duda acerca de si nuestra existencia es real o soñada existe desde que el hombre es hombre. ¿Cómo podemos estar totalmente seguros de que lo que vemos, oímos o percibimos es la realidad y no un sueño? En una de las obras capitales del teatro universal, La vida es sueño, Segismundo lanza un interrogante:

¿Qué quizá soñando estoy,aunque despierto me veo?[1]

Del mismo modo que el príncipe en la obra de Calderón de la Barca, otros personajes de Twin Peaks se cuestionan esta dificultad. Madeleine llega a un punto en el que duda de su identidad, pues todo el mundo ve en ella a Laura. “¿Estoy soñando?“, ruega desesperada a su tío, esperando obtener una respuesta. Por otro lado, Audrey se sumerge involuntariamente en el mundo de los sueños, la heroína, perdiendo de vista la realidad y el tiempo. Jerry Horne, ante los desvaríos de su abogado, Leland Palmer, que están haciendo peligrar los negocios de la familia, pregunta a su hermano:

¿Es esto real, Ben, o sólo un sueño raro y retorcido?

Por si la incertidumbre entre sueño y realidad no fuera suficiente, el mundo de Twin Peaks convive con otra dimensión, que se hace patente a través de visiones y ensueños. A esta dimensión se accede – del mismo modo que ocurre con el arte – no por medio de la razón, sino a través de la intuición. Ambos universos coexisten en paralelo. No obstante, de vez en cuando una puerta o una ventana se entreabre y un ser de un mundo se cuela en el otro. Se trata de una calle de doble sentido, aunque resulta difícil saber si uno es el que va, o es otro el que viene.

Los sueños y las visiones son una constante en la serie. Forman parte de la vida de los personajes; alertan de peligros, dan pistas sobre acontecimientos pasados o futuros. El mayor Briggs, bautizado con el nombre de pila de Garland, como la actriz protagonista de El mago de Oz, distingue los sueños de las visiones. Según él, estas últimas “proceden de cosas que te ocurren durante el día y registra el subconsciente“.

Curiosamente, los personajes que sufren visiones en Twin Peaks son personas aparentemente cuerdas. Por el contrario, los personajes que rozan la locura – Nadine Hurley, Benjamin Horne – carecen de este talento; viven en su mundo en el que todo está claro y distinto, sin recibir más intromisiones que las ilusiones de su mente. Ni siquiera la excéntrica Dama del Leño, ya que no es ella, sino sus leños quiénes están conectado con el más allá.

horse Twin peaks

El caballo blanco, ¿sueño o realidad?

Las visiones suelen aparecer en lugares cerrados, como el interior del hogar. Tanto Sarah como Maddy ven a Bob en casa de los Palmer. La aparición es espeluznante. Un hombre con alma de bestia salida del infierno. Pese a ello, no todas las visiones son en absoluto terroríficas. Algunas encierran una extremada belleza. Como la que tuvo el mayor Briggs, que relata a su hijo, Bobby.

MAYOR BRIGGS

En mi visión, yo estaba en la terraza de una gran casa, un palacete o algo de fantásticas proporciones. Había algo que emanaba de aquellos radiantes, brillantes y fantásticos mármoles. Yo conocía aquel lugar, la verdad era que había nacido allí. Pero me había marchado y regresaba para reunirme con los mejores recuerdos de mi ser. Paseando por allí, vi con agrado que la casa se había conservado muy bien. Habían añadido algunas habitaciones. Sin embargo, también brillaban con tanto esplendor que no había diferencia con la primera construcción o, de hecho, nada se notaba. Cuando volví a la chimenea de la casa, alguien llamó a la puerta. Mi hijo estaba ante mí. Parecía feliz, sin preocupaciones. Sin duda, su vida transcurría armónica y gozosa. Nos abrazamos. Fue un abrazo cariñoso, sin rencores. Nos fundimos, en ese momento, en uno. Acabó la visión, y me he despertado con un sentimiento de optimismo y confianza en ti y en tu futuro. Fue una visión sobre ti.

Algunas visiones se confunden con un sueño – la aparición del Gigante a Cooper -; otras, se disfrazan de tal modo que es imposible distinguirlas de la realidad. Es el caso de la familia Tremond, formada por una abuela y su nieto[2]. Tras la muerte de Laura, Donna la sustituye en Meals on Wheels, un servicio de comida a domicilio para personas impedidas. En su primer día de trabajo, conoce a la familia Tremond. La anciana reposa en la cama. Debe estar enferma, porque tose. En una butaca al otro extremo de la habitación, está Pierre, su nieto, un chiquillo vestido con un traje oscuro, que practica la magia y parece un David Lynch en miniatura[3].

El niño advierte a Donna:

A veces las cosas pueden ocurrir simplemente así“.

 Chasquea los dedos.

La abuela levanta la tapadera que cubre la comida. Le pregunta a Donna si ve el maíz. Ella asiente con una sonrisa en los labios. ¿Cómo no iba a verlo, si está ante sus ojos? La señora Tremond se muestra muy disgustada, al observar que le han traído maíz guisado. Dice que ella no lo había pedido. Le pregunta de nuevo:

¿Sigue viendo el maíz guisado?

La joven dirige su mirada al plato y el maíz ha desaparecido. Suena un gong lejano. Donna se gira hacia el niño y ve que éste sostiene el maíz en sus manos. ¿Ha sido magia, o un simple chasquido de la otra dimensión?

Garmonbozia

Garmonbozia

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En Twin Peaks no abundan las escenas idílicas. Aparecen en contadas ocasiones, por lo general en la naturaleza. Sus protagonistas son parejas – Maddy y James, Audrey y John, Cooper y Annie -. Se trata de aquellos momentos preciosos de la vida, instantes transcendentales que dejan una profunda huella en los personajes. La genialidad de estas escenas idílicas reside en que están filmadas como si ya formaran parte de la memoria, y fueran por ello perfectas. Son, en cierta manera, visiones. Y hay algo turbador en ellas.

Maddy ha quedado con James para despedirse. Quiere decirle que vuelve a Missoula. Abre la escena el tema musical de Twin Peaks. Es de día. Observamos un maravilloso lago por el que navega una barquita. Al fondo, las montañas. El cielo y la luz son hermosísimas. Madeleine lo espera sentada en el muelle de madera, deleitándose con las vistas, de espaldas a cámara. Los frondosos árboles enmarcan el escenario.

Se trata de momentos idílicos, sí, pero asombrosamente efímeros. A los que le sucede, de inmediato, algo terrible.

El recuerdo de James, en el que le regala a Laura el colgante del corazón con dos mitades, parece un cuento de hadas. Laura está irreconocible, totalmente idealizada. Inocente como una niña. Dulce como un algodón de azúcar. La joven le dice que es feliz, porque sabe que él la ama de veras.

Agarrando el colgante

LAURA

James, mi corazón te pertenece.

parte el corazón en dos.

Fundido a blanco.

**

En la filmografía lyncheana lo onírico desempeña un papel crucial, ya adopte la forma del surrealismo o del sueño. Twin Peaks no es una excepción.

Las ensoñaciones, los sueños cuando se está despierto, son los verdaderamente importantes. […] Cuando duermes no controlas tus sueños. Me gusta sumergirme en un mundo onírico que yo he construido o descubierto; un mundo que yo elijo[4].

Todo el mundo sueña, pero los sueños no son importantes para todos. Para algunos, no obstante, son de vital trascendencia. Es el caso de Laura Palmer y el agente especial Dale Cooper. Desde jovencita, Laura había vivido en contacto con el lado más oscuro de la naturaleza y del ser humano. Sus sueños, como su existencia, eran de una intensidad gigantesca. Por su parte, Cooper es un ser con antenas que le permiten captar lo que otros intuyen, pero son incapaces de traducir. A diferencia de Laura, quien sólo confiaba sus sueños a su diario secreto, Dale Cooper no duda en explicarle los suyos al primero que se cruza en su camino. Sus sueños son tan misteriosos como los pensamientos de un loco o las ideas de un genio. El sheriff Truman bromea al respecto: “¿No tiene miedo cuando se va a dormir?“.

Lo extraordinario del caso es que Laura y Cooper se encuentran en un mismo sueño.

El 22 de febrero la joven escribe en su diario:

Anoche tuve un sueño muy extraño. Era una habitación de color rojo, donde estaba un enano vestido de rojo y otro hombre normal sentado en un sillón. Intenté hablar con él, quería decirle quién era Bob, porque pensé que tal vez él podría ayudarme. Pero mis palabras salían lentas y extrañas. No podía expresarme con claridad. Entonces me levanté y me dirigí hacia aquel hombre. Me incliné y le dije el secreto al oído. Alguien tenía que detener a Bob. Bob teme a un hombre solamente. Una vez me lo dijo. Un hombre llamado Mike. Me pregunto si el hombre de mi sueño era Mike. Si es así, aunque fuera un sueño tan sólo, espero que me oyera. Sé que nadie en la vida real podría creerme“.

Días más tarde, Cooper tiene exactamente el mismo sueño. Es algo tan inaudito que produce vértigo. De hecho, Andy Brennan sostiene al enterarse: “Eso es imposible“. El agente Cooper le contesta lacónicamente: “Sí, lo es“.

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El Hombre del Otro Lugar

La Habitación Roja no se manifiesta únicamente en forma de sueño, sino que existe en algún lugar. Su aspecto es teatral, de suelos zigzagueantes[5] y largos cortinajes que encierran el espacio.

Es tierra de nadie. Una abstracción.

No existe el problema del tiempo. Y todo puede pasar. Es una zona libre, completamente imprevisible y, por tanto, muy excitante, pero también aterradora. Y es sencillamente fascinante visitar ese tipo de lugar[6].

Michael J. Anderson, el genial e inteligente actor que interpreta al enano, relata las dificultades que tuvo a la hora de preparar su personaje:

Cuando eres actor, sabes a quién representas y por qué haces esto o aquello. Lo haces “así” o “asá”, “por este motivo”. Todo eso no lo sabíamos. Yo no lo sabía. “¿Qué soy?” “¿Por qué hago todo esto?” [David Lynch] trató por todos los medios que yo no lo supiera. Una vez le dije: “Lo he intentado desde muchas perspectivas. […] ¿Sabes qué? Quizá esto es lo que soy. Quizá por eso hago lo que hago”. Se giró y me dijo: “No es eso en absoluto. ¿Listo? ¡Acción!””[7].

Resulta obvio que Lynch no tenía la menor intención de explicar, limitar o pervertir con palabras lo que la Habitación Roja o sus habitantes pudiesen ser.

De nuevo, Michael J. Anderson:

Otras veces le preguntaba: “¿David, cuál es el contexto de esta escena? ¿Cómo sé lo que hago? ¿Qué ha pasado antes y qué pasará después?” Se giraba y me decía: “Mike, esta escena no tiene contexto. No pasa nada antes y no pasa nada después”. Me enfadaba un poco, porque “¡Me estás mintiendo! Las escenas sin contexto no existen!” Lo extraño es que, cuando vi el programa terminado, era cierto: no tenía contexto. Era una escena abstracta sin nada antes ni después. Decía la verdad, pero no me lo podía creer[8].

**

Bob es el personaje más aterrador de Twin Peaks. Su mera imagen causa escalofríos. Un hombre moreno, de pelo largo y canoso. Abre mucho la boca. Y sería capaz de arrebatarle el alma al diablo.

Algo raro sucede cuando Bob anda cerca. Quizá hay dos mundos que se acercan. ¡No es como bailar en el salón en una tarde cualquiera de verano! Pasan otras cosas. Aparece una especie de viento o perturbación y se abre la posibilidad de que ocurran cosas[9].

Lo escribe Laura en su diario, Bob la conoce como la palma de su mano, “siempre supo exactamente qué cosas me daban miedo, y qué debía decir para hacerme llorar[10].

Bob habita dos mundos y se desplaza de uno al otro con el sigilo de un depredador sediento de sangre. Es un asesino. Un sádico. El rincón más oscuro del ser humano.

24 de abril de 1986

Algo muy malo está pasando…

¿Por qué me pasa a mí? Creo que es real.

¡Creo que es real![11]

El personaje de Bob no estaba previsto cuando Frost y Lynch escribieron el guión, ni siquiera cuando rodaron el episodio piloto. Surgió, como tantas otras cosas en el trabajo de Lynch, por accidente. Frank Silva, el actor que dio vida al personaje, era el decorador.

Estábamos rodando en el dormitorio de Laura Palmer, y Frank estaba allí, haciendo su trabajo. Empieza a mover los muebles, y mueve una cajonera que termina puesta en el portal. Así que Frank está en la habitación y todos los demás están fuera, y alguien (no sé quién fue) dijo: “Frank, no te encierres en la habitación”, ya sabes. Y ¡BINGO! Algo se me viene a la cabeza y pregunté: “Frank, ¿eres actor?”. Él dijo: “Sí”, y yo dije: “¿Te apetece participar en esta película?”. Él dijo: “Sí”. Y yo dije: “¡Pues estás en la película!”. Entonces él pregunta: “¿Qué voy a hacer?”. Y yo digo: “No sé, pero estás en la película”"[12].

Bob

Bob

Sin saber muy bien adónde les iba a llevar, David Lynch hizo que Frank Silva se colocara tras los barrotes de la cama de Laura y rodó una de las escenas más terroríficas de la serie[13]. Como si de un milagro se tratase, mientras filmaban la escena en la que Sarah Palmer grita en el sofá, Silva apareció ¡por error! reflejado en un espejo.

Lynch recuerda aquel momento:

Es de noche, y estamos rodando en el cuarto de estar, en el piso de abajo. Creo que estábamos a punto de terminar con la casa de los Palmer. Y Grace Zabriskie estaba en el sofá, y estaba fumando, y era justo cuando tenía que empezar a tener esos pensamientos. Está triste y atormentada, y está pensando. Y va a ver algo. Habíamos rodado el collar con el corazón debajo de la piedra, y cómo lo encontraban. Y era probable que fuera eso lo que estaba viendo. Así que, en un momento dado, se incorpora. Bueno, el operador de cámara estaba en el suelo y tenía que moverse en seguida para coger el chillido de Grace. Y, de repente, ¡BANG! Él se revuelve, y ella grita fantásticamente, como sólo Grace puede hacerlo. “¡Precioso!”. Y el operador dijo: “No tan precioso”. Yo pregunté: “¿Qué pasa?”. Él dice: “Se ve el reflejo de alguien en el espejo”. Y yo dije: “¡Todos quietos! ¿Dónde?”. Miré por el visor, y ¿quién aparecía reflejado en el espejo? ¡En la parte inferior de un viejo espejo aparece Frank! Y me limité a decir: “¡Es perfecto!”"[14].

Lo que es la vida y lo que es la ficción.

Cuántas veces nos gusta o nos desagrada un intérprete, debido a un papel que ha interpretado. Y cómo nos equivocamos al identificar a la actriz o al actor con su personaje.

Sheryl Lee describe a Frank Silva con las siguientes palabras:

No pude haber trabajado con mejores actores en términos de bondad, Frank fue un ángel de hombre. Un encanto, un encanto de alma. […] Soy afortunada por haber conocido a Frank, y al hombre encantador que era[15].

__________

*Capítulo de Twin Peaks. Fuego, camina conmigo de Carmen Viñolo (Quarentena Ediciones, 2014).

 


[1] Calderón de la Barca: La vida es sueño, Jornada segunda, escena VI.

[2] Se repite aquí este núcleo familiar, abordado por Lynch anteriormente en su cortometraje La abuela (The Grandmother, 1970).

[3] Es su hijo, Austin Jack Lynch.

[4] Rodley, Chris (editor): David Lynch por David Lynch, página 38.

[5] El vestíbulo del edificio donde vive Henry, el protagonista del primer filme de David Lynch, Cabeza borradora (Eraserhead, 1977), tiene asimismo un suelo de baldosas en zig-zag. También el vestíbulo parece un lugar aparte del mundo. Siempre está desierto. Y, día tras día, Henry lo recorre con la esperanza de recibir correo, que nunca llega.

[6] Rodley, Chris (editor): David Lynch por David Lynch, página 44.

[7] Entrevista a Michael J. Anderson: Twin Peaks (DVD).

[8] Ibídem.

[9] Rodley, Chris (editor): David Lynch por David Lynch, página 126.

[10] Lynch, Jennifer: Diario secreto de Laura Palmer, página 29.

[11] Ibídem, página 28.

[12] Rodley, Chris (editor): David Lynch por David Lynch, página 262.

[13] De Lauzirika, Charles: A Slice of Lynch (DVD).

[14] Rodley, Chris (editor): David Lynch por David Lynch, página 263-264.

[15] Dukes, Brad: “Exclusive Sheryl Lee Interview!!”. (Traducción de la autora.)

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2 Responses to El país de los sueños: Twin Peaks*

  1. José says:

    Fabuloso!!
    Que gozada va a ser leer el libro de Carmen.

    Ni Cooper disfrutando de la tarta de cereza, vaya….

  2. Ya te digo. Un adelanto como éste no hace más que ponerme los dientes muy, muy largos. ¡Necesito esta joya ya entre mis manos!

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