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Publicado en octubre 20th, 2017 | por Marcos Gendre

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“Zen Arcade”, el sueño recurrente de Hüsker Dü (I)

SUEÑOS RECURRENTES


 

“Con Zen Arcade nos hemos librado de una parte

 de nuestros deseos musicales:

 ahora es el momento de cambiar”.

Bob Mould, 1985

 

Más que nunca, la aparición de Zen Arcade fue la consecuencia de una dinámica tremendamente positiva en resultados, así como en adulteración de egos: los de unos Hart y Mould que, si bien contaban con la concordancia en el objetivo final del grupo, ya se encontraban enfocándose mutuamente siempre con el rabillo del ojo. Era una guerra; de aquella, sana.

El material más reciente apuntalaba variables menos evidentes, adquiridas del estado perenne de autodescubrimiento que vivían ambos. La progresión en su forma de tocar lleva a la continua contemplación de Hüsker Dü como varias bandas en una sola dentro de un corto periodo de tiempo. ¿Qué tenía que ver un vómito decibélico como ‘Punch Drunk’ con una emulsión de pop rabioso como ‘It’s Not Funny Anymore’. Entre una y otra hay apenas unos meses de diferencia; y, sin embargo, da la impresión de que han transcurrido años.

 Bob Mould: “Siempre estamos progresando. No intentamos mostrar a la gente dónde estábamos ocho meses atrás. Me gusta pensar que si a la gente le gusta el grupo y tienen los discos, estarán encantados de oír las canciones nuevas. Si la gente nos quiere para oír tocar un puñado de viejos éxitos, se equivocan de grupo”[1].

 Uno de los aspectos de los que más se benefició su cuerpo de sonido provino de la curiosidad de Mould por exprimir las posibilidades sónicas de su guitarra.

Bob Mould: “Tras la grabación de Metal Circus, fue el comienzo de una gran cantidad de cambios, tanto para mí como para la evolución de la banda. En el estudio yo había empezado a utilizar el poco fiable y problemático Eventide H910 Harmonizer en mi guitarra. El objetivo era que el sonido brillara y ocupara más espacio estéreo. El efecto de modular el Eventide era el de un borde muy cristalino. Aunque las anfetaminas que llevaba tomando durante tres años, probablemente, tenían algo que ver con el hecho de que me gustara el sonido”[2].

HuskerDu_Promo_CreditGlenEFriedman

Hasta aquel momento, la guitarra-flecha de Mould, la poco ortodoxa Ibanez Flying  V, se había convertido en uno de los sellos más reconocibles del grupo, tanto a nivel de sonido como de imagen[3]. Sin embargo, la Flying V no era una mera estratagema por salirse de los clichés de la escena hardcore. Había una intención básica de fondo.

Bob Mould: “La Flying V tenía una pastilla p style-90, que genera un sonido saturado de rock. La forma de la Flying V es una representación visual del sonido, el silbido de un cohete. Una gran parte del sonido de la guitarra Hüsker Dü no era más que yo tratando de cubrir dos partes de guitarra a la vez. Sosteniendo una nota, droning, haciendo progresiones de acordes en torno a una sola nota, combinado con una pequeña caja amarilla, la MXR Distorsión + pedal. De ahí es de dónde viene, de esa caja. Las guitarras han entrado y salido de mi arsenal, pero esa caja todavía sigue ahí. Siempre la uso. Ése es el cuerpo y el alma del tono”[4].

El sonido sobreamplificado de la Flying V se hizo icónico en el que iba a ser el nuevo trabajo del grupo. La irradiación trepanadora que fluye por cada vena de ‘What’s Going On’ y el drone esquizoide que remueve cada gramo de ‘Dreams Reocurring’ son muestras desbordantes de la remodelación de la guitarra de Mould como una guitarra bicéfala: cuerpo y expansión.

Bob Mould: “[Para Zen Arcade] haremos nuestras pistas básicas. Los tres haremos esencialmente las mismas cosas que se escuchan en directo. Podría sobregrabar un solo de guitarra o de otra pista de guitarra, porque cuando estamos haciendo la pista básica, principalmente, estamos tratando de establecer una buena línea de ritmo”.

Grant Hart: “¿Todavía sigues utilizando tu configuración básica de distorsión box/chorus?”.

Bob Mould: “En este disco usé un armonizador, que básicamente es un coro conectado a la placa. Es más cálido y suena más limpio que un pedal”[5].

Pero las intenciones con Zen Arcade iban más allá que un simple avance técnico en las posibilidades sonoras del grupo. Así, lo que en 1983 le dijo Mould a Steve Albini para su columna en Matter habla por sí solo: “Ahora mismo estamos en una fase en la que tenemos que pensar las cosas a lo grande. Intentaremos hacer algo más grande que la idea rancia de grupo de giras o algo tipo rock & roll. No sé qué será, tenemos que decidirlo, pero irá más allá de toda la idea esa del ‘punk rock’ o lo que sea”[6].

Quizá en su momento las palabras de Mould pudieran sonar prepotentes, pero vista la dimensión del material que se traía entre manos, ya se podía atisbar que la ambición de su propósito iba más allá de una soflama al embaucamiento.

La semilla de Zen Arcade comenzó a germinar desde el habitual centro de operaciones que el grupo había establecido en aquella temporada.

za_huskersBob Mould: “Un lugar llamado The Church, en el Este de St. Paul, tuvo un papel destacado en el desarrollo de Hüsker Dü en 1983. Un par de amigos de Grant habían comprado una antigua iglesia, y él se ganó el favor de ellos, viviendo en una tienda de campaña que habían colocado en el medio del sótano. La banda ensayaba en la Iglesia de forma gratuita, un acuerdo fabuloso. Era un lugar en el que iba y venía todo el tiempo en busca de refugio: solitarios, chicos con poco o nada de dinero. A veces ofrecíamos conciertos allí mismo. Pero, más a menudo que no, la policía aparecía y ponía en peligro esta disposición un tanto ilegal” [7].

Desde The Church, Hart, Mould y Norton aplicaron una dinámica de trabajo más propia de las típicas jams de las bandas psicodélicas de los sesenta.

Bob Mould: “The Church fue el lugar donde reunimos muchas de las ideas musicales para Zen Arcade. Hubo mucha improvisación, jams, y nos intercambiábamos los instrumentos. Grant y Greg tenían un buen historial de consumo de ácido y setas. Nunca tuve el deseo de tomar ácido; parecía como speed de colores, y eso no me atraía. Pero rápidamente me di cuenta de que yo estaba entre un montón de gente que estaba ‘de viaje’. De todos modos, yo realmente no necesitaba tomar ácido. Después de un rato, me sentía en contacto profundo. Lo podía palpar en el aire. Me sentí un poco excluido, socialmente hablando, pero ésa fue mi elección”[8].

Las drogas fueron uno de los rotores que avivaron el lado psicodélico del disco. El LSD fue parte esencial, algo que Grant y Greg llevaban experimentando desde hacía ya unos cuantos años.

Grant Hart: “En nuestros primeros días, Greg y yo experimentamos juntos una especie de renacimiento del LSD. Fue hacia finales de los años 70, donde había algún material muy muy bueno por la zona de Owsely. Ciertamente, no es algo que yo recomiende, pero aquella época de la década fue un momento crucial para eso. Rondaban toneladas y toneladas de LSD superior”[9].

Grant Hart: “Comencé en el LSD durante la escuela secundaria. Me metía en la cama y comenzaba mi viaje, tratando de conciliar el sueño. Pero, la mayoría del tiempo, lo único que yo podía hacer era masturbarme. Ahora, una vez que estaba realmente zumbado, pensé: ‘Esta noche no voy a masturbarme para dormir, sino a pensar en todo esto, y sin ningún tipo de estimulación manual. Voy a fantasear por completo con sexo y semen sin llegar a tocarme a mí mismo. Ahora bien, esto fue posible gracias a que el ácido era jodidamente bueno, ¿sabes?”[10].

Ya con todo el material preparado, Hüsker Dü entraron a finales del 83 en los estudios Total Access, de Redondo Beach, California. Las sesiones se hicieron míticas por la rapidez vertiginosa con la que fueron ejecutadas.

Bob Mould: “Fueron un montón de canciones que habían estado almacenadas durante un año. Fue una sesión de grabación realmente complicada. Ésa fue la primera vez que empezamos a tener dudas sobre el sonido que habíamos elaborado o, por lo menos, lo que pensamos que estábamos creando” [11].

Tras la mesa de mezclas se colocó Spot. Él es quien estaba destinado para encauzar el magma sonoro de la banda. Sin embargo, su mentalidad estaba delimitada por la tirria de la comunidad hardcore hacia lo experimental y el pop. Mal asunto cuando la intención de los Hüskers era ver hasta dónde eran capaces de expandir los contornos de sus equidistancias sónicas.

Bob Mould: “Antes de seguir hablando, tengo que decir que Spot es un gran ingeniero, un gran productor, un gran tipo. Nos encanta Spot. Pero en este momento creo que estamos metidos en otra cosa en la que Spot está en medio. No estoy echando mierda sobre él, en absoluto. Es sólo que ahora tenemos otra idea, que no podemos traducir a través de él. Es algo que tenemos que hacerlo por nosotros mismos. Eso es parte de Zen Arcade. Todo se volvió un poco loco, lo cual era muy bueno; llegó a ser algo experimental. Parte de ello fue espontáneo, pero ya teníamos una idea antes de comenzar, algo que íbamos a ampliar en piezas, para luego tratar de unirlas un poco mejor”[12].

Spot: “Sabían lo que querían hacer, sabían cómo lo querían hacer, y eso era todo.  En el estudio, trabajabas. No teníamos mucho tiempo. Teníamos diez horas para hacer un montón de cosas, y todo el mundo estaba allí y hacía un montón de cosas en diez horas. Eran muy serios, estaban muy motivados”[13].

Mould, Hart y Norton estaban embalados. Parecía como si la única manera de plasmar la fuerza animal de sus canciones fuera a través de una dinámica kamikaze, para la que contaron con un extra.

Bob Mould: “Grabamos Zen Arcade con Spot en Total Access a finales de octubre de 1983. A lo largo de las sesiones, yo estaba operando de forma desenfocada por culpa del alcohol y también por un último baile con el speed, pero sé que pasamos cuarenta y cinco horas para la configuración: pistas básicas, overdubs y voces. Los tres estábamos en la habitación de Total Access, que parecía como un gran garaje. Una de las primeras cosas que hicimos fue preparar una taza de café. Para el primer pote, añadimos un gramo de metanfetamina de cristal en el café molido, un ligero toque. Después de una taza o dos, yo estaba más que animado y listo para ir a trabajar” [14].

 


[1] Azerrad, Michael: Nuestro grupo podría ser tu vida, página 203.

[2] Bob Mould y Michael Azerrad: See a Little light. The trail of rage and melody, página 78. Traducción del autor.

[3] Mould se compró la guitarra tras ver un concierto de los Ramones e Iggy Pop en 1977. Ese mismo día, decidió hacerse guitarrista. La guitarra con la que se hizo fue una Ibanez Rocket Roll Flying V, por la que pagó 250$.

[4] Bob Mould y Michael Azerrad: See a Little light. The trail of rage and melody, página 79. Traducción del autor.

[5] Cosloy, Gerard: “Hüsker Dü interview”, Conflict. Traducción del autor.

[6] Albini, Steve: “Hüsker Dü, only their hairdresser knows for sure”, Matter. Traducción del autor.

[7] Bob Mould y Michael Azerrad: See a Little light. The trail of rage and melody, página 82. Traducción del autor.

[8] Ibídem, página 82. Traducción del autor.

[9] Klein, Joshua: “Grant Hart”, A.V. Club. Traducción del autor.

[10] Hard Times: “Hüsker Dü”. Traducción del autor.

[11] Davis, Peter: “Hüsker Dü, 1984 interview”, Your Flesh. Traducción del autor.

[12] Ibídem. Traducción del autor.

[13] Azerrad, Michael: Nuestro grupo podría ser tu vida, página 203.

[14] Bob Mould y Michael Azerrad: See a Little light. The trail of rage and melody, página 87. Traducción del autor.

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