The Go Betweens, los gitanos del pop. «Spring Hill Fair» (III)

En cuanto al título del LP, Spring Hill Fair, éste denota el primer indicio relevante de nostalgia de los Go-Betweens londinenses.

 Robert Vickers: Spring Hill es un lugar en Brisbane donde todos nosotros hemos vivido en algún momento. Es un suburbio a la última, es un viejo suburbio muy cerca de la ciudad y, como la mayoría de los lugares antiguos cerca de la ciudad, por lo general, se llena de gente joven, especialmente bandas, artistas…

 Grant McLennan: Y yonkis, camellos, chulos…

 Robert Vickers: Es un gran lugar y está desapareciendo lentamente debido al aburguesamiento.

Grant McLennan: «Debido a la expansión de la ciudad. Hay algunas casas antiguas y edificios realmente grandes, casas antiguas y edificios que se asemejan a la Ciudad de México en la década de 1920. Hay un tipo peculiar de casa en Queensland sobre soportes, para mantenerlas frescas. Hay una gran cantidad de ese tipo de casas, con toda la madera y el cemento debajo. Muchas de esas casas ahora están siendo demolidas para dar paso a edificios de oficinas. Todos vivíamos allí, y la razón principal fue que en septiembre y octubre de cada año en Brisbane hay una feria en Spring Hill, y, como el álbum salía sobre esas fechas, pensamos que sería bueno tener una mención parroquial en el título, ya que no lo habíamos hecho desde hacía mucho tiempo»[1].

Grant McLennan: “Fue la primera vez que mencionamos Brisbane pero sin ser insultante. Todo el mundo de Brisbane la insulta, y con buenas razones. Es una ciudad desdeñosa”[2].

Poco a poco, la emoción inicial de residir en el centro gravitatorio del pop fue tornando progresivamente en la añoranza de Brisbane, como bien expresa el título del disco. La nueva vida en Londres no era fácil. Forster vivía en un piso compartido con otras tres personas, una de ellas trabajaba de alcaide en la cárcel. Para ir a los baños comunitarios tenía que subir tres pisos de escaleras. Los comentarios sobre la capital inglesa de McLennan para la prensa aussie no dejaban lugar a la duda: “Encuentro intolerable  vivir en Londres”[3].

Pero además, Spring Hill Fair tuvo un parto doloroso. La fricción entre McLennan y Morrison era evidente. McLennan no podía aceptar que su complicidad con Forster estuviera siendo saboteada. Le escamaba y le dolía. La posición de Morrison era igual de complicada, sobre todo porque era plenamente consciente de cómo el ambiente se arremolinaba de forma turbia. Era algo palpable. Morrison era un satélite colisionando en el planeta Forster-McLennan. Al fin y al cabo, un mundo de hombres.

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Lindy Morrison: “Creo que [Robert y Grant] tienen una relación simbiótica muy definida… Ellos regresaron a cuando eran varones adolescentes y estaban juntos, y ese tipo de vinculación masculina es muy importante. No es fácil de dejar a un lado. No sé si es una situación muy inusual: hay muy buenas amistades dentro de toda banda, pero tienden a estar en un nivel de hermanos, donde realmente se puede echar tanta mierda unos a otros como sea posible, porque sabes que hay algo más profundo allí. Realmente no puedo describirlo”[4].

Robert Forster: “No somos Keith y Ronnie. No ponemos la cabeza sobre los hombros el uno del otro ni nos colocamos pañuelos alrededor de los cuellos ni sudamos el uno sobre el otro. No es ese tipo de relación. Pero la gente comenta esta supuesta distancia entre nosotros. No es algo que yo tenga particularmente en cuenta. […] Y eso es todo”[5].

Durante las sesiones de grabación, se fueron agravando las tensiones en el seno del grupo. Cómo no, el efecto Morrison fue la causa principal. Pero había más.

Morrison recordaba para RAM en 1986 cómo “la razón de que Spring Hill Fair fuera un desastre se debió a las relaciones existentes dentro de la banda en aquel momento. Estábamos jodidos. Había pequeñas luchas de poder que se salían fuera de lugar. Éramos un desastre de neuróticos. Fue una experiencia horrible y se nota”[6].

Robert Forster: “Fue una temporada en el desierto. Hicimos un montón de malas jugadas”[7].

Por la parte de la dupla rítmica Morrison-Vickers, su conexión carecía del componente emocional. Se trataba de música y sólo música.

Robert Vickers: “Trabajar con Lindy Morrison era más difícil porque a veces teníamos diferentes ideas rítmicas. Estoy feliz de decir que el conflicto y compromiso mutuo produjeron buena música”[8].

Tal mejunje de disputas no repercutió en el sonido final del disco, su versión particular de lo que se entiende como pop cromático. La multitud de prismas sonoros hizo de Spring Hill Fair un disco extraño, repleto de contrarios. ¿A quién se le pude ocurrir meter en el mismo saco ‘Bachelor Kisses’ y ‘River Of Money’? A diferencia de la delicadeza onírica de ‘Bachelor Kisses’, ‘River Of Money’ es seca como un río drenado. Su estilo anti-melódico está en las antípodas del desbordante flujo lírico de la primera. McLennan recita sobre una batería en modo repeat. Morrison le saca el polvo a los tambores de forma obsesiva, pero ralentizada. Suena como a dub desértico, reinventado en la savana africana. Por su parte, la guitarras están emponzoñadas en distorsión afilada. Su mero roce genera sangrías en slow-motion.

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Con ‘River Of Money’ los aussies han tomado el perfil más crudo de la Velvet Underground, hasta el punto de que estamos ante su adaptación particular de ‘The Gift’, por mucho que a McLennan no le gustara esta canción. Su cadencia narrativa, su ritmo unidireccional, la electricidad sin corsés, cada una de las piezas certifica a ‘River Of Money’ como el punto de unión más elocuente entre los Go-Betweens con los Cale y compañía.

Para una banda etiquetada como paradigma del pop dentro del pop, ‘River Of Money’ supone un vértice que abre no pocas interpretaciones sobre la multitud de capas semánticas que encierra su código músical. ‘River Of Money’ es el extremo que subraya el polo sombrío de los Go-Betweens. Siempre ha sido así, y hasta su siguiente LP no dejarán de seguir haciendo equilibrismos en la fina cuerda que funde su subyugante candor melódico con la oscuridad que subyace entre las palabras arenosas escupidas por Forster, que para este álbum se propuso componer en estado de embriaguez, como si buscara el “yo” apresado dentro de su propio “yo”. Esta dualidad se hace más presente que nunca en Spring Hill Fair.

Más que luminoso, Before Hollywood es atmosférico. Sin embargo, Spring Hill Fair cambia este tono por uno de belleza arrebatadora. Quizá también porque tras el horizonte asoman picos de hermosura tan en primerísimo primer plano como ‘Bachelor Kisses’ y ‘Unkind & Unwise’.

‘River Of Money’ emerge como una brecha de cine negro en la nieve. El gen cinematográfico de McLennan explota descaradamente. Estamos ante un relato novelado, esculpido con palabras apresuradas pero remarcadas. Parece como si McLennan estuviera leyendo su parte con una pistola encañonándole la frente.

Like a river in flood
When it subsides and the drowned bodies of
Animals have been deposited in the treetops, there is
Another kind of damage that takes place beyond the torrent.
At first, it seemed as though she had only left
The room to go into the garden and had been delayed by stray
Chickens in the corn. Then he had thought she might
Have eloped with the rodeo-boy from the neighbouring
Property but it wasn’t till one afternoon, when he
Had heard guitar playing coming from her room and
Had rushed upstairs to confront her and had seen
That it was only the wind in the curtains brushing
Against the open strings, that he finally knew she
Wasn’t coming back
[9].

 

Pero si hay una pieza a rescatar de Spring Hill Fair, ésa es ‘Five Words’. Para empezar, es la canción en la que McLennan y Forster fusionan de forma más contrastada sus voces. Los dos también coescriben la canción. Si por separado la cadencia Forster-McLennan fluye por acción-reacción, en ‘Five Words’ se muestra en una integración total de las dos partes. El contrapunto entre los dos se hace más patente que nunca. La voz de cada uno de ellos suena como el eco transversal del otro. Su roce deriva en belleza en bruto, imperfecta; definitivamente, desgarradora.

‘Five Words’ también aporta un cariz crítico tan inusual como revelador. Quien quisiera delimitar las fuentes narrativas del grupo dentro del cerco amoroso, de canción de parejas, tendría que lidiar con esta bofetada contra la servidumbre gestionada por los poderes eclesiásticos. Más directos que nunca, las letras hablan por sí solas.

It starts with a birthstone

And ends with a tombstone

Cathedrals in London,

Cathedrals in Rome, all stone.

And I just say (what do you say?)

And I just say (what do you say?)

Bury them don’t keep ‘em.

And I just know (what do you know?)

And I just know (what do you know?)

Bury them don’t keep ‘em[10].

Tanta rabia acumulada es expresada de forma antitética con las formas punk. ‘Five Words’ es demasiado melódica para el mensaje cifrado; sin embargo, es más creíble que cualquier inclinación por el disparo a bocajarro. El interminable redoble ajazzado de Morrison se licua con el granulado riff monolítico. Resulta en un sonido penetrante, incesante, forjado para fortalecer las palabras en roca polvorienta, como las Catedrales que derriban con palabras macizas.

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Spring Hill Fair fue finalmente publicado el 27 de septiembre de 1984. Un mes antes, el tema escogido se tomara una venganza más que dulce: pasearse por las oficinas de Rough Trade, regalando copias del single a sus empleados. como single de adelanto fue ‘Part Company’, que volvió a fallar en los charts, pero que sirvió para que Forster

Para ‘Part Company’ no hubo ni vídeo de promoción, pero para ‘Bachelor Kisses’, el segundo single extraído, en noviembre de aquel mismo año, las pretensiones de Sire eran mayores. En un intento por inmortalizar la atmósfera única de la canción, se grabó un clip para la ocasión. Las hechuras de ‘Bachelor Kisses’ eran las de un single en potencia, el primer intento verdadero del grupo por agarrarse a las faldas del estrellato instantáneo. Pero no pudo ser. El mismo vídeo era un sinsentido, capitalizando las imágenes sobre el rostro ‘tan normal’ de McLennan. ¿Y Forster? Pues el hasta hacía poco cabeza visible del grupo contaba con menos planos que Morrison y Vickers.

La repercusión de Spring Hill Fair dependía en gran parte del impacto logrado por Bachelor Kisses. Pero la mecha ni siquiera llegó a prender. Mientras los Go-Betweens abrían un poco más la percepción de un pop de alta costura, también se quedaban escondidos entre bambalinas.

A pesar de ser considerado por NME en el puesto 11º de los mejores discos de 1984, Spring Hill Fair no pudo aprovechar ni el favor de la crítica. Aunque no todas fueron favorables. El más indignado con el LP fue Clinton Walker, al que no le sentó nada bien comprobar cómo ‘You’ve Never Lived’ estaba inspirada en su persona.

Según Morrison, Walker era muy desdeñoso con la relación que ella mantenía con Forster. Morrison recuerda lo que le contó Walker en una ocasión: “Un día él [Robert Forster] abrirá la caja de Pandora y se irá”[11]. Cuando Morrison le comentó a Forster lo que le había dicho Walker, su respuesta fue ‘You’ve Never Lived’ [Nunca has vivido].

Sobre la ira de Walker, Grant McLennan se convirtió en la víctima que tuvo que sufrir sus consecuencias en primera persona.

Clinton Walker: Me quedé decepcionado con Spring Hill Fair. No tanto por las canciones como por la presentación. Me da la impresión de que está incompleto.

Grant McLennan: Esta bien. Yo no lo encuentro incompleto en absoluto. Es un disco donde hablamos desde el principio de un Loaded -el disco de la Velvet- o un White Album, donde habría diferentes canciones en el disco. Niego las acusaciones de que sea algo incompleto… Es nuestro álbum mejor interpretado y mejor cantado de entre todo lo que hemos hecho. No creo que sea justo decir que porque Before Hollywood era coherente el siguiente tenga que ser igual al anterior.

También tuvimos nuestro momento difícil con el productor: él quiere hacer un disco, nosotros queremos hacer otro.

Ha sido malinterpretado. Creo que es nuestro primer disco incomprendido.

Clinton Walker: Pero ¿no es posible que en el futuro lo puedas ver como un fracaso?

Grant McLennan: Oh, bueno… lo siento. Sé que me estás acosando, pero eso es ridículo, de ninguna manera es un fracaso. Es imposible que yo tenga algo que ver con un fracaso.

Clinton Walker: Pero ¿no admites que no fuisteis competentes del todo?

Grant McLennan: No creo que no fuéramos totalmente competentes, no[12].

En Diciembre de 1984, desde Juke se publicó una entrevista a Forster y McLennan. El título buscado para la ocasión, “Gypsies In The Fairgrounds”, no podría ser más representativo, aunque todavía más las palabras con las que su autor, Brian Jones, describía la situación de los Go-Betweens en aquellos momentos.

“Lo interesante acerca de los Go-Betweens es que han estado lo suficientemente cerca de la maquinaria british de fabricar estrellas y víctimas, que saben cómo manipular, vender sus almas y ser charlatanes como todo el mundo. Pero como las almas perdidas, los jinetes éticos, las personas con una misión… se niegan a ser arribistas y reírse de sí mismos como carne de megaestrella.

Ellos prefieren verse a sí mismos como los gitanos del rock & roll, vagando intuitivamente por caminos para cuando llegue el momento. De Brisbane… a Melbourne, donde había más atención nacional…, a Londres, para lanzarse internacionalmente”[13].



[1] The Portable Chat Show, octubre de 1984. Traducción del autor.

[2] Bell, Steve: “ A look back at The Go-Betweens’ 1984 classic Spring Hill Fair”, The Music.Com-Au. Traducción del autor.

[3] Nichols, David: The Go-Betweens, página 164. Traducción del autor.

[4] RAM: “The Go-Betweens interview”, 19/10/1988, página 15. Traducción del autor.

[5] Ibídem, página 15. Traducción del autor.

[6] Bell, Steve: “A look back at The Go-Betweens’ 1984 classic Spring Hill Fair”, The Music.Com-Au. Traducción del autor

[7] Ware, Gareth: “The Go-Betweens: feature”, London In Stereo. Traducción del autor.

[8] Stratosphere Fanzine Music Zine: “My interview with Robert Vickers”. Traducción del autor.

[9] Como un río en crecida cuando se desploma, y los cuerpos ahogados de animales se han depositado en las copas de los árboles, hay otro tipo de daño que tiene lugar más allá del torrente. Al principio, parecía que ella sólo había dejado la habitación para ir al jardín y alejar los pollos del maíz. Entonces él pensó que ella podría haberse fugado con el chico-rodeo de la propiedad vecina. Pero no fue hasta que una tarde, cuando él oyó un sonido de guitarra proveniente de su habitación, y se apresuró escaleras arriba para enfrentarse a ella, viendo que era sólo el viento contra las cortinas rozando contra las cuerdas al aire, cuando por fin supo que ella no iba a volver.

[10] Comienza con una piedra

Y termina con una lápida

Catedrales en Londres

Catedrales en Roma, todo piedra

Y yo sólo digo (¿qué dices?)

Y yo sólo digo (¿qué dices?)

Entiérralas, no las mantengas

Y yo sólo sé (¿qué sabes?)

Y yo sólo sé (¿qué sabes?)

Entiérralas, no las mantengas

 

[11] Nichols, David: The Go-Betweens, página 156. Traducción del autor.

[12] McLennan interviewed by Clinton Walker, 1984. Traducción del autor.

 

[13] Jones, Brian: “Gypsies in the fairgrounds”, Juke, página 10. Traducción del autor.