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Publicado en marzo 11th, 2016 | por Rubén Sánchez

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Bajo el peso de la ley – El valor de lo superfluo

PortadaSi hubo una película que representó la llegada al estatus de cineasta de culto a Jim Jarmusch, esa fue, sin duda, Bajo el Peso de la Ley (Down by the Law, 1986). Por primera vez el director estadounidense se aliaba con el director de fotografía holandés Robby Müller, quien ya era conocido por sus colaboraciones con Wim Wenders.

La participación de Müller en Bajo el Peso de la Ley va mucho más allá de lo esperado, en una serie de escenarios que son parte de la historia, y que muy a menudo la complementan. Porque si algo tiene esta película son sus ausencias. Tradicionalmente se suponía que a la hora de afrontar una película, el guion habría de ser desmenuzado y cada una de sus partes debían ser analizadas, para determinar si con su ausencia la historia seguía siendo entendible. Si esto sucedía, dicha parte debía ser eliminada para agilizar la narración y tratar de no rellenar con datos superfluos. Lo que conocemos como ritmo narrativo.

Jim Jarmusch iba mucho más allá y le daba la vuelta a esta máxima. En Bajo el Peso de la Ley son numerosas las veces que la ausencia de partes fundamentales no sólo no entorpecen la narración o la hace ininteligible, sino que es esta misma ausencia se muestra como un recurso narrativo nuevo.

Poniéndonos en situación, tenemos la historia de Zack, Jack y Roberto, interpretados respectivamente por Tom Waits, que a su vez compone la banda sonora, John Lurie y Roberto Benigni. Los tres se conocen en prisión, a la que los dos primeros llegan por sendas trampas y el tercero por un supuesto asesinato del que no da mayores explicaciones. En ningún momento se nos muestra la detención o el juicio subsiguiente, simplemente saltamos del momento de la trampa a la entrada en prisión, y sin embargo nada parece faltar en la historia.

Fotograma

Lo mismo ocurre con la fuga. En una película aparentemente carcelaria, el nudo suele ser la preparación de la fuga. En este caso no existe nada, simplemente les vemos ya saliendo de la cárcel, corriendo, y en todo momento se centra en la relación de los tres. Con estos pocos ejemplos, Jim Jarmusch nos da a conocer su forma de narrar.

Es lo supuestamente superfluo lo que da vida a Bajo el Peso de la Ley, lo que define a sus personajes y lo que nos mantiene pegado a la pantalla ensimismados con la fotografía en blanco y negro y los suaves travellings que nos muestran el entorno, sobre todo en una memorable secuencia inicial acompañada de la música de Tom Waits.

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