"El hábitat natural para tu mente enferma"


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Publicado en mayo 20th, 2017 | por Marcos Gendre

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“The Smiths”, debut soñado (V)

What Difference Does It Make?

‘What Difference Does It Make?’ será el corte elegido para salir como single de adelanto del primer LP. Decisión controvertida, uno de los principales críticos con este tema será el propio Morrissey: “Está ese disco, ‘What Difference Does It Make?’, que yo no quería que saliera… No me gustaba. Igual, todo sucedió muy rápido. No había demasiadas discusiones acerca de la música. Las cosas sucedían solas, eso era todo. Todo era muy fácil”[1].

Morrissey llegaría a decir en el blog Following The Mozziah que no apreciaba del todo las letras de esta canción: “‘What Difference Does It Make?’ es musicalmente interesante, pero líricamente es muy… Simon Le Bon [Duran Duran]. Me parece que la letra es fácil y algo embarazosa. De otra manera, hubiera sido una melodía pop majestuosa de Johnny que, irónicamente, hubiera tenido las letras escritas por Simon Le Bon. ¡Probablemente lo que habría hecho sería una versión! Si hubiera sido así, me habría sentido muy avergonzado”[2].

Morrisey: “Hay algunos temas que ya no puedo escuchar, que suenan de una manera espantosa. ‘What Difference Does It Make?’, otra vez -risas-. !Odio esa canción!”[3].

En realidad, ‘What Difference Does It Make?’ es un corte que, a pesar de no poder compararse con los pesos pesados del álbum, funciona a la perfección como hemisferio de la segunda cara del álbum, uno para el que la influencia de John Porter será mayor que nunca. “Cuando empezaron a tocar ‘What Difference Does It Make?’, ésta era muy lineal y, para ellos, era una canción larga”, recuerda Porter. “Era una secuencia de 30 compases, lo cual es inusual, y no tenía ningún verso […]. Ellos empiezan tocando con Morrissey cantando, y siempre que no cantaba, simplemente continuaban y entonces cantaba de nuevo. En un disco, eso no es necesariamente genial porque no hay suficiente estructura. Así que lo primero que hice fue meter una intro en la canción”[4].

John Porter: “En la sección A, la segunda vez se añadió la armonía de la guitarra en el lick. La segunda vez que sonaba la sección B, se añadía  otra. Yo había añadido dos partes en la sección B  la primera vez, pero luego añadí otra armonía. Y a continuación, otra armonía en la sección C, de la misma; y luego, la última vez que reaparecía la sección B, añadimos algunos efectos de sonido, como unos niños que juegan en la escuela o algo así. La primera vez que me tocaron esta canción, fueron casi cuatro minutos de licks sin dinámica. Ahora comienza con una guitarra, y termina con 15 o 16 guitarras a lo largo de toda la canción”[5].

Junto a ‘The Hand That Rocks The Cradle’, estamos ante el corte de estructura más spectoriana de todo el disco. Tejido por un arsenas de dinámicas interiores acústico-eléctricas, la voz de Morrissey emerge casi como el único sustrato de humanidad entre semejante orgía de pistas con guitarras.

Respecto a las letras de ‘What Difference Does It Make?’, estamos ante el punto más flaco de todo el disco. Eso sí, ya le gustaría a la mayoría de bandas contar con unos versos tan sabrosamente ambigüos como los inventados por Morrissey para la ocasión. Estamos ante un relato que nos dispara las neuronas. Que nos lleva a imaginarnos con lo que hubiera sucedido si la rehén de Terence Stamp en la película El Coleccionista (The Collector, 1965), no hubiera sido Samantha Eggar, sino un hombre. ¿Posible guiño homosexual? ¿Historia de amistad nadando entre borbotones de sentimientos? ¿O incluso puede ser que ahora el captor ya no sea Terence Stamp, sino una mujer? Tantas posibilidades. Lo único cierto es la influencia que tendrá esta película en su exposición de una relación que, naciendo de lo enfermizo, puede llegar a convertirse en un sentimiento humano, casi de piedad. De hecho, el título -y también estribillo de la canción- está sacado de una escena de la película, la misma que aparece en la portada de este single con Terence Stamp sujetando un vaso de cloroformo.

icaRespecto a la cubierta, no podemos olvidar las copias que se llegarán a prensar con una versión alternativa de la cubierta, donde aparece el mismo Morrissey haciendo de Terence Stamp en esa misma escena -eso sí, esta vez con un vaso de leche y no de cloroformo…-. La necesidad de hacer esta portada, surgirá de la negación inicial de Stamp a que se publicase el single con la portada original extraída de la película. Finalmente, Stamp cederá en su denuncia, y el single saldrá a la venta con la cubierta originalmente pensada.

Finalmente, What Difference Does It Make? saldrá a la calle el 16 de enero de 1984. Con una crítica agazapada, esperando el primer síntoma de flaqueza de la banda. El tercer sencillo de la banda no será masacrado, pero casi.

“No son una casualidad, pero lo tienen difícil. Esto no es ‘This Charming Man’, ni siquiera su sombra. Lo que tenemos aquí es a nuestro hombre, Morrissey, remitiéndose a mirar hacia adelante para surgir con algo que no se encuentra muy lejos de una tempranera cara B  de Jethro Tull”.

“La diferencia entre ‘What Difference Does It Make?’ y ‘This Charming Man’ es, de hecho, el encanto. Se carece de éste, sustituyendo de forma espectacular un ritmo oscilante en vez de la melancolía melodiosa de su predecesora. Morrissey tiene problemas para hacer que sus palabras puedan escanear las líneas: sus grandes ideas se escabullen alrededor de una melodía; un rasgo torpe que está obligado a ser promocionado como su marca registrada. ¿La pereza presentada como una innovación? Demasiado pronto para decirlo […] ¿‘What Difference Does It Make?’ es buena? Estoy indeciso. Sólo deseaba que fuera genial, y no lo es”[6].

Por otra parte, las voces defensoras de este single llegarían desde la New Musical Express: “Algunos dicen que es tan buena como ‘This Charming Man’, pero yo diría que es mejor. Un llanto, un gancho sin palabras de su hombre, Morrissey, se cierne como un fantasma sobre un ritmo rockabilly correoso […]. Y las letras te cortan, también. Perfecta en su distensión entre dureza y ternura… Estos hombres nos han regalado un gran, gran éxito”[7].

I Don’t Owe You Anything

“Cuando Johnny Marr acaricia el provocativo impulso melódico de ‘I Don’t Owe You Anything’, The Smiths suenan como una definición exacta de la idea que tiene Marvin Gaye sobre lo que significa el sexual healing[8].

“Ensayada junto a ‘You’ve Got Everything Now’ y ‘Accept Yourself’ durante ese invierno. Los primeros arreglos de la canción se estiraban hasta unos épicos siete minutos; en parte, debido a un verso final extra que finalmente fue descartado”[9].

Como si fuéramos parte del público de un club nocturno. En esta parte finalmente no incluida en la versión final, Morrissey nos revelaba la destinataria de ‘I Don’t Owe You Anything’: “Se trataba de “The rude girl that you have known” [La chica ruda que tú has conocido], antes de concluir con “How I want to forget tonight/ and I will, as will as you” [Cómo me quiero olvidar esta noche/ y lo haré, lo haré como tú]. Incluso sin esta posdata explícita, las palabras insinuaban un enlace sórdido y lamentable, mientras que la constante súplica a “Go out tonight” [salir esta noche] era una sorprendente inversión  del escenario de ‘This Charming Man’. Más tenuemente, toda esta escena permite la apropiación total que hace Morrissey en esta canción, de nuevo, de Taste Of Honey. En consecuencia, hay una línea al comienzo del primer acto donde Jo protesta con su madre “I don’t owe you a thing” [No te debo nada]”[10]. Más que nunca los lazos entre Morrissey y Delaney se unen de forma natural, sin estridencias.

Para lograr el punto exacto de atmósfera retro -de nuevo el componente fílmico de la música-, Paul Carrack volverá a ser requerido para dar la pincelada final, imprescindible.

Andy Rourke: “John Porter sugirió a ese tipo, Paul Carrack, para los teclados, a ver qué sucedía. Y creo que éste le dio vida a la canción”[11].

Si la aportación de Carrack en ‘Reel Around The Fountain’ será decisiva, en este nuevo tema volverá a tener una prominencia muy especial. Una neblina extendiéndose hasta el corazón de la canción, la ejecución de Carrack refuerza el tono bucólico, decadente, que impregna toda la canción. De tacto entrecortado y jugoso, las líneas interpretadas por Carrack se incrustan suavemente como un intruso en la noche.

Más allá de la precisa aportación de Carrack, ‘I Don’t Owe You Anything’ se mueve con aterciopelado ritmo nocturno. A pasos parsimoniosos, Marr y compañía suenan más comedidos y clásicos que nunca. En efecto, este corte exhala una dulce bruma de club años ’50, para el que Morrissey se mueve entre las sendas más crooner de toda su trayectoria.

whatdifferencedoesitmakeBlue-eyed-soul anestesiado, Marr rasguea las cuerdas con la cadencia de un reggae aletargado, tan sencillo que se puede confundir con un suave white soul comatoso. En las antípodas de temas con estructuras tan complejas como ‘This Charming Man’ o ‘Pretty Girls Make Graves’. ‘I Don’t  Owe You Anything’ destaca por una sencillez, no sólo expresada en su forma final, sino también desde sus mismos engranajes internos.

‘I Don’ Owe You Anything’ también será uno de los temas que acompañarán a ‘Hand In Glove’ en el single[12] que The Smiths grabarán con Sandie Shaw. La verdad, mejor tema que éste, imposible. De hecho, supuestamente Morrissey lo compondrá inspirado por la propia Sandie Shaw. “El hecho de que alguien como Sandie Shaw, que no era particularmente bella o glamorosa, pudiera ser una estrella masiva es tremendo”[13]. Por otra parte, “Las letras de Morrissey ofrecen una gran esperanza para la gente que es normal debido a que están diciendo que no hay nada malo en ello. The Smiths están diciendo que no importa quién eres o lo que haces, siempre y cuando lo que estás diciendo sea positivo[14]”.

Para la versión realizada de ‘I Don’t Owe You Anything’, Sandie Shaw se muestra mucho más liberada que en la realizada de ‘Hand In Glove’. Sin el teclado de Carrack ni la batería de Joyce, Shaw se mueve a sus anchas sobre la acústica de Marr y el liviano bajo de Rourke. El jazz-folk oxigenante que éstos llevarán a cabo nos traslada directamente hasta otras bandas que, durante aquella época, estaban explotando una especie de saudade occidental. Rama ejemplificada por Everything But The Girl y Style Council, si estas dos bandas colindan con la melancolía otoñal de la versión realizada entre The Smiths y Sandie Shaw de ‘I Don’t Owe You Anything’, la versión original de ésta nos lleva directamente a 10.000 Maniacs; y más en concreto a temas como ‘Eat For Two’, que en sus pasajes más calmados recuerda enormemente al tema de The Smiths; eso sí, con un chisporroteo extra de saliva post-punk en su cadencia rítmica.

10.000 Maniacs fue una de las bandas que, durante los ’80, compartían más reflejos con The Smiths. Más allá de sus versiones, tanto de The Smiths como de Morrissey en solitario, 10.000 Maniacs también invocaban la tradición folk -en su caso el americano, pero también el irlandés-, sin perder de vista los ángulos de sabor funk o disco, siempre tan atemperados que no se pudieran percibir a primera vista. Además, resulta innegable la fijación de Merchant para escribir letras que, de una forma indirecta a las de Morrissey, también se ocupaban de temas tan poco corrientes en el mundo del pop como el embarazo[15].

Firmantes de una trayectoria sin el menor desperdicio, mientras Merchant estaba al frente. Los Maniacs llegarán a crear discos tan soberbios como In My Tribe (Elektra, 1987) y Blind Man’s Zoo (1989). Obras como éstas  disparan la imaginación hacia unos R.E.M., como si los de Athens se quedaran enclaustrados en un zulo con toda la discografía de The Smiths repiqueteando sus cerebelos, una y otra vez.

Este periodo de cosecha más que jugosa certifica el poder calificar a la banda de Natalie Merchant como la que mejor recogió el sustrato The Smiths desde el otro lado del charco para adaptarlo a sus propias necesidades.

Suffer Little Children

El último escalón hacia la salida, The Smiths se cierra a través de ‘Suffer Little Children’, un paseo majestuoso por los episodios más dolorosos que almacena la memoria de Manchester.  La instantánea final de “su” ciudad, el terrible suceso al que remite ‘Suffer Little Children’ está cosido entre hiladas finas de armónicos que se incrustan por puro roce atmosférico. Es un crescendo que nunca acaba de levantarse. Y ahí está su grandeza. Cuando Morrissey canta “Hindley wakes and Hindley says” [Hindley se despierta y Hindley dice], la riada vuelve a calmarse, y luego parece que torna a encenderse. Pero nunca ocurre. Los cinco minutos y medio que dura se circunscriben a la propensión horizontal de ‘The Hands Thar Rock The Cradle’; siendo en este caso, incluso más claro el fino esqueleto instrumental que permita centrarnos casi exclusivamente en las ligeras inflexiones vocales que mueven las tremendas letras escritas para la ocasión.

Para ‘Suffer Little Chilren’ Morrissey llegará hasta las referencias bíblicas. En este caso el mítico verso 14, capítulo 19, del libro de San Mateo. Durante este pasaje, Jesús condena a sus discípulos por apartar de él a un grupo de niños: “Suffer little children, and forbid them not, to come unto me: for of such is the kingdom of heaven”[16].

Esta aura religiosa proporcionará un halo  de perpetuidad a las almas de los protagonistas muertos de esta canción. “La canción trataba de unos terribles asesinatos ocurridos durante la infancia de Morrissey en Manchester, que acabaron consternando a todo el país. Una pareja de fanáticos obsesionados por Hitler y los ritos satánicos, Ian Brady y Myra Hindley, asesinaron desde finales del 63 a octubre del 65 a cinco niños para enterrarlos más tarde en unos páramos a las afueras de la ciudad. El dolor y la incertidumbre causados por aquellas muertes fueron suficientes como para que Morrissey escribiese una sentida canción, en la que se compadecía de los pequeños. La voz de The Smiths incluso llego a declarar: “En su momento, temí ser la próxima víctima”. El caso es que el familiar de uno de los niños escuchó la canción y, llevado por la rabia del momento, se puso en contacto con algunos diarios expresando su disgusto. Las columnas de opinión se mostraron absolutamente feroces, consiguiendo que el disco fuese retirado en algunas tiendas de discos[17]

B6skYytCAAEUlQRLa segunda canción original de The Smiths completada con éxito por Morrissey y Marr, ésta fue compuesta en el verano de 1982, durante la misma sesión en la estaban practicando ‘The Hand That Rocks The Cradle’. Morrissey había escrito las palabras mientras la estaban preparando. “Me senté en el suelo, mirando hacia ellos,” recuerda Marr. “Acababa de empezar a tocar esa progresión de acordes, esa figura con la que había estado jugueteando un poco durante un par de semanas. Inmediatamente Morrissey dijo: “¿Eso es todo? Sigue adelante”. Así como yo me estaba fijando en las letras, no sabía cómo podría salir la melodía vocal. Pero estaba percibiendo un sentimiento que se me estaba pegando. Pensé que me hacía sentir bien”.

“Tras adornarla con palabras solemnes palabras y un aire contrastadamente suave, ‘Suffer Little Children’ se convirtió en la doble hélice del corazón del cancionero compuesto por Morrissey y Marr, entretejiendo los distintos elementos de belleza y melancolía en un todo complementario. Una primera versión de la demo grabada en los estudios Decibel de Manchester en agosto de 1982, con Simon Wolstencroft en la batería y el bajo de Marr superpuesto, presentó un cameo de la misteriosa Annalisa Jablonska, quien proporcionará su exagerada risa a lo Myra Hindley, mientras llama a las víctimas por su nombre: ¡Lesley! ¡Edward! ¡John! Igualmente experimental fue una pieza separada de la música que Marr había pre-grabado en su casa: una coda triste al piano, bastante similar al tema posterior ‘Asleep’, acompañada por el tintineo de una caja de música y el sonido lejano de los niños que estaban jugando a través de su ventana.

Una nueva versión más pulida durante las sesiones con Troy Tate, siguió con el mismo arreglo de piano. No fue hasta el tercer intento, con John Porter, para su álbum de debut eventual que esta pieza de piano superfluo -aunque sería grabada una vez más- se eliminó de la mezcla final. Con razón, Marr cita el ‘Suffer Little Children’ de Porter como una de las pistas más destacadas en el álbum. Hábilmente dispuesta, cantada imperativamente y vibrando con precisión entre la atmósfera adecuada de horror tranquilo, instigado una vez más por la enigmática Ms. Jablonska”[18].

El tono casi hablado en el que Morrissey canta esta canción es del tipo que llegarán a provocar comentarios tan infortunados como el de James Henke para el primer artículo escrito sobre The Smiths en la Rolling Stone. La perla no tiene precio: “Morrissey no canta, sino que dice sus letras con un lento tono monótono que puede resultar irritante”[19].

Vuelta al mundo de la sensatez. La aletargada forma de recitar de Morrissey en este corte, tiene uno de sus paralelismos más interesantes en Roger Quigley, solista de los Montgolfier Brothers. Dúo musical nacido entre la inconfundible humedad mancuniana. El nervioso arrullo balsámico, que trasciende entre sus nostálgicas imágenes -también instrumentales-, casa al dedillo con la imaginería de The Smiths en sus momentos más atmosféricos. Pero si por algo se conectan estas dos formaciones con el gen de Manchester tan acentuado, es por el casi similar tono elegíaco que desprenden sus respectivos vocalistas. De hecho, la voz  de Quigley fluye como la de un Morrissey envasado en formol. Incluso, temas de Montgolfier Brothers como ‘Be Selfish’  invocan una línea imaginaria con el perfil más etéreo de Morrissey, tal como sucede en ‘Suffer Little Children’. Es más, se puede decir sin miedo a equivocarse que The Montgolfier Brothers es una de las contadas bandas que han sabido llevar el sustrato smithiano a nuevos terrenos, unos más personales; en este caso, descontextualizados dentro de un tapiz de imaginería de evocadora electrónica acústica.

 


[1] Kapacevich, Ale: “Los días felices (última entrevista a The Smiths)”, Typical Me.

[2] Songfacts: ‘What Difference Does It Make?’. Traducción del autor.

[3] Kapacevich, Ale: “Los días felices (última entrevista a The Smiths)”, Typical Me.

[4] Schultz, Barbara: Classic Tracks: The Smiths’ “What Difference Does It Make?”, Mix, 08/09/2010. Traducción del autor.

[5] Ibídem. Traducción del autor.

[6] Sutherland, Steve: Review, Melody Maker, 21/01/1984. Traducción del autor.

[7] Du Noyer, Paul: Review, New Musical Express, 21/01/1984. Traducción del autor.

[8] Jones, Allan: Melody Maker, 25/02/1984. Traducción del autor.

[9] Goddard, Simon: The Smiths: songs that saved your life, pag. 65. Traducción del autor.

[10] Ibídem, pag. 65. Traducción del autor.

[11] Smiths On Guitar: ‘I Don’t Owe You Anything’. Traducción del autor.

[12] En el 12” también se incluirá una deliciosa versión acústica de ‘Jeane’ cantada por la misma Sandie Shaw.

[13] Black, Bill: Sounds, 19/11/1983. Traducción del autor.

[14] Ibídem. Traducción del autor.

[15] En el caso de The Smiths este tema surge con especial crudeza en ‘This Night Has Opened My Eyes’.

[16] “Dejad a los niños que vengan a mí: porque suyo es el Reino de los Cielos”.

[17] Kapacevich, Ale: “Some bands are bigger than others: biografía de The Smiths”, Typical Me.

[18] Goddard, Simon: Mozipedia: the encyclopedia of Morrissey and The Smiths, capítulo 19. Traducción del autor.

[19] Fernández, Fruela: The Smiths: música, política y deseo, pag. 158.

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