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Publicado en enero 9th, 2014 | por Rubén Sánchez

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Amnesia: El terror hecho videojuego

01Desde hace ya varios años en el mundo del videojuego se viene apreciando el auge de la escena independiente, a semejanza de como ocurrió en su día en otras disciplinas como la música y el cine. Las razones para explicar esta explosión pueden ser varias, pero tengamos en cuenta que hoy en día el videojuego ya ha superado en ingresos ampliamente a la industria cinematográfica, eso, unido al interés que ya de por sí despierta, consigue que un ejército de nuevos talentos quieran adentrarse en este mundo, pero, como es lógico, no todos tienen cabida en las grandes compañías, esas que gastan millones de euros para sacar al mercado los juegos que se conocen como AAA. Otra razón vendría dada por los enormes grupos de trabajo que imperan en las compañías punteras, que suelen coartar bastante la creatividad individual en favor de juegos más convencionales y vendibles de inmediato, para tratar de recuperar la inversión con prontitud. Es por eso que algunos diseñadores decidían abandonar las grandes compañías para formar grupos de programación mucho más reducidos en los que poder dar rienda suelta a toda su creatividad sin limitaciones. Todo ese potencial encontró el vehículo adecuado para darse a conocer con plataformas digitales como Steam, con las que se pueden adquirir títulos por precios muy reducidos gracias a prescindir del formato físico y de todos los intermediarios. No solo eso, sino que en fechas señaladas suelen hacer ofertas tan suculentas como ofrecer por tan solo 5,49€ el juego que hoy nos ocupa: Amnesia: The Dark Descent (Frictional Games, 2010).

Los suecos Frictional Games  ya habían conseguido cierto renombre en la escena indie gracias a la saga Penumbra, donde quedaba claro que el pequeño grupo sueco  no disponía de los medios económicos necesarios  para competir tecnológicamente con las grandes, pero el motor de juego, desarrollado por ellos mismos y nombrado HPL en honor a H.P. Lovecraft, y su pericia conseguían una buena atmósfera de juego, y precisamente esa es la gran virtud de Amnesia: The Dark Descent. En este juego comienzas en un castillo aparentemente abandonado, no recuerdas quién eres ni qué haces allí, sólo recuerdas tu nombre, Daniel, y que algo, a lo que llamas “la somba”, te persigue. Según avanzas en el juego irás recordando partes de tu pasado, bien mediante hojas de diario que encontrarás, bien por el acceso a nuevas instancias que te harán recordar diálogos pasados o bien mediante el tacto, al tocar objetos familiares que te traerán recuerdos. También descubrirás que no estás tan solo como creías. Con este inicio tan enigmático da comienzo uno de los juegos más terroríficos jamás hecho.

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¿Qué es lo que lo hace tan aterrador? En primer lugar porque no trata de ser explícito, sino que trata de insinuar y jugar con tu mente mediante textos que describen actos horrendos. Además, el juego bebe claramente de los clásicos de terror de la Hammer, de los cuentos de Poe y, sobre todo, de los relatos de H.P. Lovecraft, una excelente carta de presentación. Otro factor clave es que nuestro personaje no es el  típico héroe que podrá usar una escopeta para terminar con cualquier amenaza que nos aceche. Aquí las únicas opciones de las que dispondremos será ocultarse o huir, el combate directo no es una alternativa y esa fragilidad no ayudará a tranquilizarnos, por lo que usar las sombras siempre será una buena opción. El problema reside en que además del típico medidor de salud habrá otro que nos dará una idea de nuestro nivel de cordura, que bajará si permanecemos  demasiado tiempo en la oscuridad, observamos directamente a los enemigos o presenciamos escenas turbadoras, pudiendo llegar a la locura y convirtiéndonos así en un objetivo fácil. Para poder recuperar la cordura tendremos que avanzar en la aventura, resolviendo puzles, o permanecer en la luz con la ayuda de nuestro farol o encendiendo velas con los chisqueros que encontraremos, pero de nuevo en las zonas luminosas podremos ser fácilmente localizados por lo que siempre estaremos en tensión  tratando de buscar el equilibrio y teniendo en cuenta que el aceite de nuestro farol no es infinito. Una última cuestión a tener en cuenta es que los enemigos no son numerosos, pero los pocos que hay son más que suficientes para que habrás cada puerta con miedo a lo que puedas encontrarte al otro lado, pensemos que precisamente todos esos momentos en los que no nos encontramos a nadie más que ayudarnos a relajarnos lo que lograrán será que acumulemos tensión. En el apartado de personajes casi habría que incluir al viento, ya que muchas las corrientes de aire asustarán a nuestro personaje, y a nosotros mismos.

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El apartado sonoro también ayuda mucho a crear la atmósfera adecuada y es recomendable jugar en plena oscuridad y con auriculares, ya que así apreciaremos con mayor facilidad de dónde proceden los crujidos, aullidos, pisadas y demás efectos sonoros que nos acompañarán durante todo el camino y lograrán que nunca nos sintamos solos, muy a nuestro pesar.

Sin duda, de todos los survival horror clásicos a quién más recuerda este Amnesia: The Dark Descent es al padre de todos ellos: el clásico Alone In The Dark (Infogrames, 1992), más por su estética que por su mecánica. Sea como sea, Amnesia es un juego muy recomendable y un claro ejemplo de que no es imprescindible disponer de millones de euros para crear un juego que transmita al jugador algo más que un espectáculo visual vacío de contenido, ni tampoco es necesario para superar el millón de juegos vendidos como Amnesia ha conseguido gracias, únicamente, al feedback de quienes se han adentrado en sus secretos.

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