"El hábitat natural para tu mente enferma"


El Walkman fugazi foto 3

Publicado en febrero 11th, 2016 | por Marcos Gendre

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Fugazi: el punk constructivo (I)

“Escribimos porque sentimos el reto de la música y el sonido, tocamos en vivo para explorar este desafío en mayor profundidad, y editamos discos para compartir nuestros descubrimientos”.

Ian MacKaye

La quintaesencia de lo que hoy conocemos por post-hardcore, Fugazi fueron tan significativos para el post-hardcore como lo fueron My Bloody Valentine para el shoegaze o Sonic Youth para el noise. La banda más representativa de los impulsos creativos que dan cuerda al sonido de Washington D.C., Fugazi es el resultado de un proceso que tiene su origen en los primeros pasos de Ian MacKaye junto a The Teen Idles, además de los de Guy Picciotto y Brendan Canty al frente de Rites of Spring. Carreras por separado, sus caminos se irán cruzando puntualmente hasta llegar a esta conjunción sin precedentes.

Empezando por la semilla del grupo, Ian MacKaye siempre ha dejado claro que la idea de formar Fugazi se basaba en una premisa básica: imaginarse a The Stooges haciendo reggae. Revelador punto de partida, respecto a las influencias tan marcadas de todo el sonido que engloba a Washington D.C., Picciotto apunta: “Crecimos rodeados de bandas de D.C. Así que desde el primer momento en que nos metimos a hacer música veíamos a bandas como Bad Brains, Void, the Faith, Nation of Ulysses. De modo que eso casi dio forma definitiva a nuestra idea del poder que la música podría tener. Estoy también seguro de que toda la locura que rodea a Washington D.C. nos ha impactado de muchas maneras, y el hecho de no haber vivido en ningún otro lado me está ayudando a entender eso”[1]. Explicación modélica para entender el entorno punk que rodeaba a MacKaye; no obstante, tomaremos el final de Embrace como pistoletazo de salida. Tras este punto y aparte en su carrera, sobre mediados de 1986 MacKaye recluta a Joe Lally, todo un personaje que venía de trabajar en la NASA como experto en computadoras, y al ex-Dag Nasty, Colin Sears. Casi al mismo tiempo que se producía la génesis de Fugazi, MacKaye daba cuerda al proyecto efímero Egg Hunt. Dúo conformado por él y Jeff Nelson, su inseparable compañero de fatigas tanto en Minor Threat como en Dischord, fue mediante un viaje a Londres para buscar formas de distribución por Europa cuando contactaron con John Loder, el productor habitual de Crass. Este encuentro provocó la decisión de MacKaye y Nelson para grabar un single bajo el nombre de Egg Hunt. Ferviente revitalización de la etapa de MacKaye junto a Embrace, en Egg Hunt las aristas se vuelven más abiertas mediante apuntes de sonido industrial, vía Chicago. Tan contentos quedaron con el resultado que a la vuelta de la capital inglesa llegaron a valorar la idea de continuar con el grupo, reclutando a miembros de Gray Matter. Sin embargo, MacKaye ya estaba muy metido en su proyecto más relevante. Desechada la idea de continuar con Egg Hunt, la búsqueda de un sonido único junto a Joe lally en Fugazi proseguió su curso natural. Tras unos primeros meses de ensayos con su nueva formación, en septiembre de 1986 Colin Sears vuelve a Dag Nasty, dejando la plaza vacante a Brendan Canty, batería proveniente de los extintos Rites of Spring y también miembro de Happy Go Licky. Ya con esta base, la génesis de Fugazi fue consolidándose hasta que, aún sin nombre para el grupo, a principios de 1987 dieron su primer concierto, en el Wilson Center de Washington D.C. Tras este punto de referencia en el despegue de la banda, aún estaba por suceder un hecho mucho más transcendente: la entrada de Guy Picciotto en la formación. Empezando como un invitado a tocar durante los ensayos: “Creo que la idea era que yo anduviera a mi aire, y ese fue un poco el espíritu por el que me pidieron que entrara en el grupo. De esta manera, acabé cantando el tema ‘Break In’ con ellos a las voces principales. Luego estaba el rol a lo Flavor Flav que tenía, de poner los coros y andar jodiendo sobre el escenario”[2]. Después de estas primeras tomas de contacto, finalmente, MacKaye le acabó invitando a formar parte del grupo: “Cuando Happy Go Licky llegó a su fin, perdí los papeles. Me encontraba en un callejón sin salida. Esos tipos me ofrecieron un espacio en la banda. Al principio, Fugazi comenzó como un concepto muy abierto, todo tipo de  gente podía salir a escena con ellos: a tocar la trompeta, a bailar o a tocar la batería”[3].

fugazi foto 4Punto y seguido en la historia, a merced de estos pasos iniciales, MacKaye acabó por inspirarse en “Nam”, una recopilación sobre historias de veteranos de guerra del Vietnam, para encontrar el nombre de lo que ya estaba pasando a metabolizar en un grupo de música, tras haber comenzado como un colectivo artístico. Entre las páginas de esta publicación, a MacKaye le llamño poderosamente la atención un término denominado Fugazi, utilizado para hablar sobre los cadáveres que volvían de la guerra en bolsas mortuorias.

Aún lejos de poder considerarse un grupo al uso, el propio MacKaye comenta sobre los orígenes de Fugazi que lo que menos le apetecía era volver a formar parte de un grupo. Precisamente, uno de los problemas que más le escocían a MacKaye era el hecho de que cualquier cosa que hiciera después de Minor Threat sería vista como “la nueva banda de Ian”. Nada más lejos de la realidad, como decíamos un poco más arriba, Fugazi comenzó siendo un colectivo donde, a partir de la dupla formada por MacKaye y Joe Lally, se fue creando una cédula musical que escapaba completamente de conceptos o límites de identidad creativa autoimpuestos. Bajo esta premisa inicial, y ya con los cuatro verdaderos protagonistas que guiarán las andanzas de Fugazi en escena, antes de ponernos a analizar sus despampanantes comienzos discográficos, Picciotto explica cómo se repartían el peso de las composiciones en sus inicios: “Cuando comenzó la banda, en 13 Songs, las canciones fueron compuestas por Ian o Joe. Después yo entré a tocar la guitarra con la banda en Repeater y ya empecé con Brendan (batería) a escribir muchas canciones. Las canciones pueden surgir de uno de nosotros, pero luego todos aportamos improvisaciones o ideas durante los ensayos”[4]. Ahondando en este tema, cabe resaltar como Brendan Canty se convirtió en una de las piezas básicas del grupo, y no sólo por tocar la batería: “Brendan es un instrumentista demasiado sorprendente y la gente no se da cuenta de que además de batería también toca guitarra, bajo y teclados. Hay muchas canciones en las que él escribió la línea del bajo –‘Brendan #1’- o la guitarra -como en ‘Cashout’-, y hasta cuando no lo hace, es un arreglista estupendo”[5]. Envueltos en giras, sin necesidad de publicar ningún disco, Fugazi se iba dando a conocer mediante conciertos hasta los topes, en lo que mucho tendrá que ver los precios de las entradas que ponían a sus actuaciones: cinco dólares. Tema sobre el que hablaron largo y tendido, de esta manera, casaron el concepto de “no pagues más de…”, impuesto en Dischord, con lo que ellos entienden que es justo pagar por asistir a una actuación de estas características. Sin embargo, esta decisión también traería problemas: “Cuando el precio son cinco dólares, consigues que vaya al concierto cualquier gilipollas con ese dinero en el bolsillo que no tenga nada que hacer esa misma noche”[6]. Tras un rodaje intenso, la hora de la verdad llegó desde los Inner Studios en junio de 1988. Con Ted Nicely a los mando de la producción, Fugazi alumbraron su primera prueba discográfica.

EP homónimo conformado por siete cortes mayúsculos, todas las ideas desarrolladas durante los dos años anteriores se reflejaron de forma magistral en esta pieza de absoluta referencia: insolente, moderno, vanguardista, y muy muy punk. Fugazi (Dischord, 1988) es un compendio perfecto de todas las personalidades que confluyen en la banda. Llevando al límite aquella proclama en la que MacKaye se basaba en unos Stooges haciendo reggae, no hay más que escuchar temas como ‘Waiting Room’ y ‘Bad Mouth’ para ver cumplido este sueño. Pero aquí no acaba la cosa. Partiendo de la liviana y contundente base rítmica formada por Lally y Canty, entre las canciones de Fugazi se encuentran acercamientos más que interesantes a la forma de recitar de formaciones hip-hop como Run DMC y Public Enemy. Búsqueda incesante de un sello único, el contraste entre la forma de cantar de MacKaye y Picciotto se tradujo en uno de los valores más reconocibles del grupo desde las primeras de cambio. MacKaye, más imponente, conectando más con el estilo contundente que enlaza con el de su gran amigo, Henry Rollins; y Picciotto, mucho más melódico, mientras un manojo de nervios está a punto de estallar en cualquier momento. En este aspecto, Fugazi parecen la reencarnación de la mítica antítesis que existía entre Joe Strummer y Mick Jones -The Clash-. De esta forma, los temas más emocionales –‘Bulldog Front’, ‘Burning’, ‘Give Me The Cure’ y la insuperable ‘Glue Man’- son interpretados por Picciotto; y los más directos y rítmicos -los anteriormente citados, ‘Waiting Room’ y ‘Bad Mouth’-, por MacKaye. Obra influida por unas letras muy politizadas, llamadas a la acción como ‘Waiting Room’ estarán perfectamente complementadas por reflejos del miedo al SIDA que se había instaurado entre la sociedad americana –‘Give Me The Cure’-. Intentando buscar todos los ángulos posibles para dar con cuadros lo más profundamente posibles, mediante temas como ‘Suggestion’, Fugazi consiguieron que, definitivamente, hubiera que darles de comer aparte. Canción en la que MacKaye se mete en la piel de una mujer que camina por las calles entre ojos acosadores sedientos de sexo, la canción termina entre la esclarecedoras líneas “He touches her ‘cause he wants to feel it. We blame her for being there, but we are all guilty” [Él la toca porque la quiere sentir. Nosotros  la culpamos por estar ahí, pero todos somos culpables]. Crítica sin concesiones a la “falsa culpabilidad” femenina, dentro de una sociedad estandarizada por leyes no escritas que señalan a las mujeres como la causa de provocaciones que suelen incitar a peligrosos comportamientos sexuales, ‘Suggestion’ fue un paso de gigante en la apertura de miras de MacKaye a la hora de escribir. En lo que respecta al plano instrumental, no se puede decir que el impacto sea menor. Bajo una metronómica línea de bajo, para la que parece que Joe Lally se ha colado en la piel de Dave Allen -Gang of Four-, MacKaye  trenza riffs en tensión que pasan de una crispación a punto de reventar hasta una implosión desencadenada en un haz atmosférico de notas deslizándose en el aire, entre las que, tanto él como Picciotto, filtran versos de hip-hop narcotizado y embriagador que describen el preámbulo de una fatal violación, como si estuvieran en el mismo marco de la acción.

fugazi foto 5Inmejorable tarjeta de presentación, tras esta declaración de intenciones, Fugazi se embarcaron en una nueva aventura: una gira europea de tres meses de duración. Sobre este tour, Picciotto es muy explícito: “Es lo más duro que había hecho hasta entonces”[7]. Durmiendo en squats inhabitables de Alemanía, dando conciertos en sitios infames y con Picciotto cayendo desde aros de canasta sobre la batería de Canty, tras una experiencia de las que endurecen, partieron hacia Londres en diciembre de 1988. Desde ahí, se ponen manos a la obra con el que debía ser su primer LP. Sin embargo, tras la gira europea, MacKaye y compañía estaban agotados. Incapaces de plantearse hacer el álbum pensado, se quedaron con el objetivo de grabar su material más relevante. Con el fin de dar cuerpo a un EP que mereciera la pena, el segundo paso de Fugazi no sólo cumplió las expectativas, sino que conseguió algo, a priori, casi impensable: igualar en resultados a su debut. En la misma línea heterogénea que el anterior EP, Margin Walker (Dischord, 1989) consta de media docena de cortes repletos de aristas, entre las que se cuece electricidad convulsa –‘Margin Walker’, ‘Provisional’-, líneas de funk afiladísimo –‘Promises’-, máxima intensidad con toques arábigos –‘Lockdown’-, atmósferas en perpetua mutación –‘And The Same’- y la síntesis perfecta entre hip-hop y punk –‘Burning Two’-. En cuanto a los textos, la fórmula se sigue ampliando admirablemente. Así, desde estos saldrán cantos protesta de corte ecológico y las críticas más airadas sobre la sociedad de consumo, o las cargas policiales. Dentro de este plano, Fugazi no dejarán de enriquecerse de una constante progresión que, en el futuro, se irá encaminando hacia textos cada vez más intrincados, pero de una mayor profundidad.

 



[1] Obando, Juan David: “Entrevista con Fugazi”, 2004, Zonagirante.com en http://www.zonagirante.com/archivohistorico/fugazi2004.html

[2] Chanko, Chip: Interviews, Guy Picciotto, Pitchfork, 1 de enero de 2002 en http://pitchfork.com/features/interviews/5840-fugazi/, traducción del autor.

[3] Ibidem

[4]Ganesha Zine: “Entrevista a Guy Picciotto”, 3 de septiembre de 2007 en http://ganesha-webzine.blogspot.com.es/2007/09/entrevista-guy-piccotto.html

[5] Obando, Juan David: “Entrevista con Fugazi”, 2004, Zonagirante.com en http://www.zonagirante.com/archivohistorico/fugazi2004.html

 

[6] Azerrad, Michael: “Our band could be your life:Scenes from the American Indie Underground, 1981-1991”, Underground Music, 2001, pag. 384, traducción del autor.

[7] Ibídem, pag. 396, traducción del autor.

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